«Helado de Viento» en Radiocarbono

Es un placer invitarlos a degustar este retorno de uno de los programas que acompañaron una época del Carbonoproyecto:

Radiocarbono presenta: Helado de Viento

Ilustración: Ludmila Ayala

Helado de Viento, fue un programa que se transmitió diariamente de lunes a viernes por la FM BDC 107 de Santa Rosa, La Pampa, entre 2008 y 2010 aproximadamente. Cuenta con la conducción y programación musical de Mario Ayala, desde la ciudad de Trenque Lauquen (BsAs).  Helado de Viento fue un espacio único, muy escuchado a través de la señal de FM analógica de la BDC, que se captaba en Santa Rosa, Toay, y alrededores rurales. Para este retorno en formato de podcast por Radiocarbono, se ha adaptado la producción del arte de radio original, que estaba (y sigue estando) a cargo del Carbonoproyecto con la participación de la voz de Juan Pablo Bertolini, amigo de muchos años y activo artista, conductor, locutor, etc, en las radios alternativas de Santa Rosa. A lo largo de su hora y media (más o menos en cada ocasión), Mario nos ofrece entrar a un universo musical donde conviven sabores extraños con otros más conocidos pero todos conectados por el ejercicio de una escucha rica e infinita. Si bien los programas en esta nueva etapa son actuales, es posible que en algunos se remixen partes de las transmisiones de aire iniciales, ya que en este criterio de escucha y difusión el pasado y el presente no significan «nuevo» o «viejo». Radiocarbono invita a disfrutar de esta propuesta radial que regresa: Helado de Viento.

Helado de Viento (Wind Icecream), was a program that was aired daily from Monday to Friday at BDC 107 FM station in Santa Rosa, La Pampa, between 2008 and 2010 approximately. It is hosted and programmed by Mario Ayala, from the city of Trenque Lauquen (Buenos Aires province). Helado de Viento was a unique space, much heard through the analog BDC FM signal, which was received in Santa Rosa, Toay and rural surroundings. For this return into Radiocarbon podcast format, the production of original radio art has been adapted, which was (and still is) in charge of Carbonoproyecto involving the voice of Juan Pablo Bertolini, a long-lasting friend and active artist, host, speaker, etc. in alternative radio stations in Santa Rosa. Throughout the hour and a half (more or less on each occasion), Mario invites us to enter a musical world where strange flavors live with other known, but they are all connected by the exercise of a rich and endless listening. While in this stage these are all new programs, maybe some parts from the original aired ones may have been remixed, since according to this criteria for listening and broadcastin, the past and the present do not necessarily mean «new» or «old». Radiocarbono invites you to enjoy fo this returning radio proposal : Helado de Viento.

Helado de Viento (prg. 1 – 2013) by Radiocarbono on Mixcloud

Corazón de la tarde

Mario Ayala - Fabián Racca : Corazón de la tarde (Modisti netlabel)

Mario Ayala – Fabián Racca : Corazón de la tarde (Modisti netlabel)

Corazón de la tarde es un disco que documenta una sesión de 2006 y gracias al netlabel Modisti de España, lo podemos compartir con ustedes, …ustedes que andan por ahí con ganas de escuchar verdaderas aventuras musicales y sonoras del carbonoproyecto .  Y gracias Ludmila Ayala por el arte de tapa!

 http://modisti.com/13/2013/08/26/mario-ayala-fabian-racca-corazon-de-la-tarde/

Seminario de Alcides Larrosa sobre La improvisación libre contemporánea

El 22-23 y 24 de octubre se desarrollará este Seminario internacional a cargo del guitarrista, compositor e improvisador libre Alcides Larrosa en la ciudad de Mendoza, Argentina. Alcides Larrosa

A continuación y convencido de que la claridad y profundidad de conceptos en torno a este tema muchas veces trivializado, es necesario redifundirlas, transcribo algunos pasajes de los pensamientos, fundamentos y objetivos de Alcides y este seminario (FR):

» La improvisación libre contemporánea, es un modo de creación musical cuya enseñanza no forma parte de la oferta académica de las instituciones oficiales ni privadas, las que se encuentran abocadas exclusivamente a la enseñanza de las músicas creadas a través de un proceso compositivo, para luego ser recreadas frente al público a través de su interpretación (sean éstas clasificadas como clásica, contemporánea o popular). Es así que nuestras instituciones forman fundamentalmente compositores e intérpretes.

Sin embargo, no se nos escapa que existen algunos establecimientos cuyos planes de estudio incluyen la enseñanza de la improvisación, aunque vinculada fundamentalmente al jazz y a algunos otros géneros musicales de los llamados “populares”. No es este enfoque sobre la improvisación el que se desarrollará en este seminario, dado que tiene condicionantes tan fuertes desde el género en que debe enmarcarse, que la diferencian considerablemente de la libre improvisación contemporánea.
Bajo esta categoría queremos significar una música ante todo nueva, por lo tanto no enrolada ni derivada de ningún género, y que debe surgir de la creación instantánea de él o los ejecutantes frente al público, sin que la misma esté condicionada por ningún tipo de predeterminación específica para cada obra. Ésta se crea en el mismo proceso de su ejecución y no tiene por objetivo ser recreada en otra oportunidad. El público está presenciando el proceso creativo mismo y puede gozar de la percepción de este proceso en tanto lo pueda reinterpretar y resignificar según su propia sensibilidad y capacidad. En cambio en las obras creadas compositivamente el proceso creativo carece de importancia, lo importante es el objeto finalmente logrado por el compositor, y eso es lo que va a percibir el público, a través de la intermediación creativa del intérprete. Son dos modos de creación musical, ambos muy valiosos, sólo que la improvisación libre contemporánea por numerosos motivos –cuyo análisis no es motivo de este trabajo– no se suele enseñar de manera institucional.»

«El seminario que ofrecemos es un paso adelante hacia la formación de nuevos improvisadores libres profesionales quienes, para poder realizar la creación musical instantánea responsablemente, requieren de una formación que debe diferenciarse fundamental y necesariamente de la que necesitan tanto compositores como intérpretes, sin perjuicio de que existan territorios comunes. Los roles son muy disímiles y reconocen numerosas diferencias de las cuales voy a mencionar aquí sólo algunas:

• El compositor tiene plazo poco limitado para su creación, así como la posibilidad de adición, sustracción y modificación del material, además del empleo de otros diversos recursos netamente compositivos; su obra está pensada para ser luego recreada por un intérprete, aunque sea él mismo.
• El intérprete también posee, para construir su versión, un vasto margen temporal y, por otra parte, el material de su creación va a estar acotado a aquello que el marco estilístico y la propia obra determinen.
• En cambio el improvisador libre carece de cuestiones que condicionen a priori cada obra en particular, aunque sí hay aspectos conceptuales generales que orientan el carácter de sus obras en conjunto. Esto conlleva que las materias primas del improvisador deberán ser seleccionadas
con criterio de aptitud para la creación instantánea, dada la obvia imposibilidad de sustraer o modificar el material. La educación auditiva del improvisador debe permitirle, percibir las peculiares características del devenir del proceso creativo concreto y decidir cómo insertarse en el mismo a cada momento.
• La improvisación libre contemporánea crea su música en y para un sitio específico, por lo tanto es también muy importante que cada improvisador pueda percibir lo que el entorno devuelve, por así decirlo, así, por ejemplo, las reflexiones cercanas, la reverberación, la actitud del público, los sonidos accidentales internos o externos al recinto, etc., podrán ser incorporados como parte del material a emplear en la obra. Esto es particularmente notable en las improvisaciones protagonizadas por un solo músico.»

«La formación del improvisador profesional debe permitirle crear su música en el mismo proceso en que la está ejecutando, siendo simultáneamente creador y ejecutante instantáneo. Esto no se logra con disertaciones teóricas puras, pero tampoco con la sola repetición de esquemas técnico-mecánicos, como asimismo no basta con el acopio de una vasta colección de sonidos nuevos: es necesario un profundo debate conceptual, la realización de improvisaciones de creciente grado de libertad y su posterior análisis, el trabajo de investigación y estudio personales entre una unidad y otra.»

«La creación espontánea no es producto de la simple espontaneidad, sino que hay capacidades que adquirir previamente para poder hacerlo, hay que construir incansable y pacientemente la propia subjetividad y, como parte esencial de la misma, la capacidad de percepción de la subjetividad del Otro, es decir, de quienes comparten en sitio y oportunidad específicas una actividad improvisatoria determinada. La expresión comunitaria y espontánea de la intersubjetividad de los improvisadores -con el necesario respeto y valoración mutua de las respectivas autonomías creativas- es condición necesaria para la creación de improvisaciones realmente libres, realmente contemporáneas.»

Más información sobre esta exelente oportunidad para entrar al rico mundo de la improvisación libre contemporánea en:

 http://alcideslarrosa.com.ar

Y aquí, una página de Alcides Larrosa en el sitio del Carbonoproyecto con motivo de la inclusión de una pieza suya en el compilado Acción y Percepción Sonora por CPRecords:

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/aps/alcides-larrosa/

La Hostia: nuevo experimento de arte ruidista en el carbono

*por Fabián Racca                                                                                                                                                                                                              La práctica de generar, descubrir, manipular ruidos  y construir piezas de arte sonoro con ellos ha sido y es uno de los pilares del carbonoproyecto. Pero, algo muy potente de este juego, es que nunca es igual y siempre puede resignificarse u ofrecer variantes que lo hagan sentir como la primera vez. Tal es el caso de La Hostia, experimento que surge a partir de reencontrarme con un antiguo amigo de aventuras radiofónicas, Daniel Sulmaiter, para compartir nuevas búsquedas y retomar prácticas que nos dan gran placer como el radioteatro, la escucha de grabaciones, y sumarle un creciente interés por el video y la fotografía experimental. En una de esas sesiones apareció el gérmen sonoro que devino en La Hostia, una suerte de feedback intervenido entre una tarjeta de audio de computadora y una mixer + procesador de efectos analógico. La técnica para la generación inicial del sonido es la misma que utilizo en la serie (T)errormachinesolo que en este caso las improvisaciones son diseccionadas en manipulaciones posteriores para componer piezas de arte ruidista, a las cuales se les puede agregar o no nuevos sonidos.

Del primer disco de La Hostiael inicio del sonido«) en proceso de edición, rescatamos el track interferiosa como base para un  experimento que sumara también video. El clip resultante es producto de distintos procesos colaborativos:

Por un lado la edición sonora que cuenta con la participación de Mario Ayala desde Trenque Lauquen, quien seleccionó parte del audio original que hicimos Daniel y yo, y le aportó sonidos de teclado procesados. Finalmente, con esa nueva grabación compusimos la versión definitiva en La Casita de Carbono.

Por otro lado el trabajo de video para el cual Daniel realizó una serie de manipulaciones con un par de televisores en su casa, filmando todo con una cámara digital común, y luego ensamblamos esas imágenes con la pieza sonora en un editor de video simple. Como es lógico, las posibilidades en estas ideas son infinitas, por ello en algún momento decidimos que ya estaba listo y que era hora de subirlo a la web.

Interferiosa está aquí!

«Intersnauta» en el sur del país, entrevista a Javier Gofin.

Intersnauta es el nombre del proyecto solista de Javier Gofin  fluyendo desde la ciudad de Bariloche. Fue un verdadero placer escuchar su producción sonora y haber tenido un interesante intercambio de opiniones que derivó en esta entrevista. Por otra parte es muy estimulante encontrar artistas que dedican toda una vida a «cuidar la tarea de seguir explorando» en medio de una realidad donde todo sucede y desaparece cada vez más rápido. Son varios los puntos en común y también diferencias que hallé con el Carbonoproyecto y me pareció que nadie mejor que el propio Javier para ampliar y contarnos sobre su enfoque y experiencias. Aquí va:

Fabián Racca  Leía sobre tu actividad, entre 1984-1996 en Villa Gessell y posteriores en Bariloche, como baterista en grupos de rock, jazz, reggae, funk entre otros, y si bien la idea de «fusión» aparece ya como experimentos rítmicos, pareciera que el interés por la música experimental más definida se acentuó en algún momento de tu etapa en el sur. ¿Me podrías contar cómo se dio ese proceso, a través de qué experiencias? ¿Pensás que el hecho de vivir en ese lugar del interior influyó para el desarrollo de tus experimentos sonoros?

 Javier Gofin – Es algo complejo de explicar pero podríamos definir dos etapas de un mismo proceso. Antes de mudarme al sur viví principalmente mi actividad como Baterista donde tuve la posibilidad de aprender la rítmica base que me sirvió para el desarrollo hacia otros estados sonoros que casi de manera inconsciente tenía instalados en mi curiosidad. En el Sur, descubrí un lugar con mucha diversidad artística, entonces mi situación de Baterista continuó un proceso acelerado hacia el Músico Baterista, que no es lo mismo. Conocí músicos interesantes con una visión diferente, en Bariloche, y por el momento la Fusión era lo experimental. También iniciaba la aventura de manera personal estudiando el concepto de experimental a través de un teclado con el que desarrollaba estructuras sonoras no convencionales. El sur montañoso, como otros tantos lugares, tiene algo que no se puede describir, lleva a la introspección y esto es un ingrediente extra para situaciones Artísticas, y la Estepa Patagónica es un espacio increíblemente sonoro desde este concepto, viviendo estos paisajes es casi inevitable para quien tiene la sensibilidad…oír cierta música en su interior. Luego de un hermoso proceso de gran actividad y continuo aprendizaje hacia el 2000 me corrí de la fusión definitivamente y mi interés por lo experimental terminó de despertar. Mi inquietud como Baterista se amplió hacia el lugar de percusionista, ejecutante de generadores de sonidos, con investigaciones que surgieron en la formación de un laboratorio principalmente de improvisación a cargo de un compositor experimental local. En este lugar hubo mucha música que me influyó, convencional y no convencional, músicos locales con los que toqué y comprendí conceptos musicales que cerraron básicamente, por decirlo de alguna manera, las ideas sonoras que en esos momentos me motivaban. Luego del 2003 comencé una nueva etapa donde me encuentro principalmente en total libertad sonora y en soledad para desarrollar finalmente una visión personal sobre lo experimental, ampliando conceptos, métodos, etc, etc…

Sí, vivir en el Sur influyó y se abrieron muchas puertas a un universo musical cercano al que yo me imaginaba.

 FR-¿Pasaste por alguna instancia de educación formal en música o todo tu trabajo es autodidacta?

 JG – Tengo en mi historial… dos clases de batería regaladas (porque no las podía pagar… jajaja!) y luego el laboratorio de improvisación experimental con O. Vásquez (año 99, 2000), que creo… fue una idea grupal… éramos 3, un violinista y guitarrista (eléctrica), otro guitarrista que incursionaba en medio del trabajo en el teclado y yo tocando generadores de sonido y percusión, esto duró 3, 4 sesiones. Sí, definitivamente mi trabajo es autodidacta… y está en todos esa capacidad… pero bueno… a mucha gente esta palabra o condición la asusta!… un académico fana diría – ¡socorro aprendió solito!… ¡no lo puedo comprender!…- y esto pasa no sólo con el Arte.

 FR-¿Qué compositores, improvisadores, ideas u obras contemporáneas forman parte de tus influencias o con los cuales sentís alguna identificación o puntos de contacto?

 JG – Bueno… no se pueden dejar de nombrar a John Cage, Juan Carlos Paz y Mauricio Kagel, ellos son más bien escuela, pero mis influencias son diversas y eclécticas: King Crimson, Zorn, Música aborigen original (OJO! no folklore), sino la música nativa, música raíz, la más pura que pueda encontrar, de culturas como la japonesa con la potencia de los KODO y sonidos sutiles, Mbya guaraní en nuestro país, africanas con su percusión con estructuras únicas ancestrales y en lo arábigo la sonoridad especial de voces e instrumentos de cuerda y otras tantas culturas. En estas músicas raíz encuentro una visión espacial sobre el sonido, no se trata de notas, son mas bien una representación de un estado vivencial, son imagen y sonido. También Bjork, Uakti, E. Sharp, Y. Tersen y otros. Pero considero que la música aborigen que nombré es mi influencia principal actual, hay algo en ella que me llama profundamente la atención, porque es mucho más de lo que se puede oír, me despierta sensaciones inspiradoras, tienen ingredientes que no existen en otras expresiones.

 FR– Escuchando tus discos encuentro una gran libertad compositiva donde los sonidos ocupan lugares muy definidos en el tiempo y todo muy bien grabado por más que sea de forma casera. Sin embargo definís tu trabajo como sound art precario. ¿En qué sentido considerás que esto es así?

 JG – Sound Art Precario es un concepto físico, una manera de incluir la precariedad de los generadores de sonido que utilizo, más la batería, un único barato y humilde micrófono y una Tascam vieja que grababa en casette y le sumamos también para cerrar el cuadro, el hecho de  que grabo el material donde puedo y dé, la comodidad. La calidad final es casi lo que quiero pero se plasman las ideas noblemente.

 FR– Me gustaría saber un poco sobre tu proceso creativo, ¿cómo es, qué lo dispara, es una práctica diaria, qué rol tiene la improvisación en los resultados finales?

 JG – La improvisación y el oído son lo principal, la organización es lo que sigue. El proceso es simple, no es algo diario, va madurando y un día aparecen ciertas claridades por algún sonido o inclusive situaciones e imágenes que hayan despertado a nuevas ideas o quizá a incursionar en algo que va tomando forma a partir de su aparición. Dejo que este proceso se realice con naturalidad y a su tiempo, sino no sale nada. Generalmente nacen muchas propuestas a la vez que organizo y sigue el proceso de elaboración. O sea, busco comprender hacia dónde me lleva lo que voy tocando, escuchando y grabando, mezclando primero mentalmente cada pieza y analizando detalles, hasta escuchar y encontrarlo casi cerrado (es un proceso que sostengo mientras desarrollo mi vida cotidiana) para luego mezclarlo en un programa digital simple. Esto puede durar días o meses, hasta lograr 8, 10 piezas con una forma determinada para terminar de pulir. Siempre intento armar conceptos en cada grupo de composiciones nuevas, entonces decido por ejemplo que todo sea acústico o crudo o que tenga algún mínimo efecto digital o ambiente determinado. Pero como suelo ejecutar los instrumentos y generadores de sonido de manera particular y ellos tienen sonidos especiales, últimamente quiero que eso tenga mucho valor como el resto de todo lo que se puede escuchar en cada track.

 FR-Incursionás también en los sonidos terapéuticos con el uso de cuencos sonoros, ¿cuál es tu relación e interpretación de este enfoque actualmente?

 JG – Utilizo poco los cuencos en estos últimos trabajos, pero los uso a diario de manera personal como un modo de conectar con la vida de otra manera, es un sonido especial que modifica aunque no nos demos cuenta. Estuve dando sesiones de meditación con Cuencos sonoros grupales e individuales, es un estado muy especial y recomendable como método sanador y de apertura hacia otra forma de pensamientos. El sonido en todas sus versiones modifica todo silenciosamente… para bien o para mal…

 FR-¿Te ganás la vida con alguna actividad relacionada a tu trabajo artístico? ¿Con qué otros músicos compartís estas inquietudes en Bariloche?

 JG – La vida me la gano con otra cosa, donde a veces aplico (cuando me dejan) algo de arte. En otra época también vendí algunos cuadros de mi autoría, actividad que va paralela a mi desarrollo musical y dediqué un tiempo a dar clases de batería pero ya dejé de dar tantas explicaciones… jaja!. Ultimamente no estoy en contacto con músicos con los que pueda compartir mis ideas sonoras, es muy personal esta etapa que estoy viviendo y estoy por ahora bien así. Ya volveré al tema… cuando aparezcan las personas adecuadas para algo nuevo que llame mi atención.

 FR– ¿Cómo ves la receptividad hacia la música experimental en el interior comparado a las ciudades como Buenos Aires, por ejemplo?

 JG – La música experimental, lamentablemente, se esta bastardeando, hay una confusión entre lo experimental y lo «raro sin sentido y sin propuesta diferente» (término discutible), se está estandarizando como justamente no tiene que suceder. La recepción en Buenos Aires creo que está estandarizada, la globalización tiene sus pro y sus contra… Lo que logro escuchar es más de lo mismo. En el interior, presiento que todavía lo comercial no arrasó con todo pero no nos descuidemos… En Bariloche por ejemplo viví una época de gran diversidad y había lugares dispuestos a mostrar Arte experimental y gente hambrienta de escuchar algo diferente, pero actualmente las cosas ya no son así. Y los que no caímos en la hipnosis estamos mas bien recluidos a continuar la tarea.

Intersnauta: Intersticios y navegante. 

JG – Siempre tengo una visión integral de la música, ésta se compone no sólo de sonidos mezclados sino de ambiente, de estados, imágenes y otros tantos aspectos (los intelectuales de la música no piensan lo mismo), esto también amplía en mi caso lo que Intersnauta quiere contar.

Y acá viene, para algunos, lo conflictivo!

Estamos invadidos y mal acostumbrados a escuchar música (entre») que nos dice que pensar, que cantar, como movernos y hasta cómo tocar en nuestros instrumentos, las academias programan, técnica e intelectualmente a personas para que se expresen de determinada manera, y hacer lo que les enseñaron perfectamente. Muchos terminan siendo grandes músicos y los mas curiosos en un intento de abandonar lo aprendido en busca de otra visión sonora, sin elementos, comienzan la aventura de lo experimental y la decisión de seguir con un mapa sin caminos o volver… el miedo puede engañarnos, el ego y los prejuicios, cómodos y acentuados lucharán contra lo desconocido. Con constancia y convicción podemos dibujar en la arena a orillas del mar sabiendo que una ola borrará lo hecho.

Abandonar lo aprendido para conectar con lo propio de cada uno, es un paso hacia la libertad compositiva, estética y sonora… y porqué no… en todas las expresiones artísticas.

Estoy convencido que existe una música diferente por cada ser humano, el «ser un músico» no existe, existe la necesidad de expresarnos y la expresión es comunicación, conectar con otro, solo decidimos como y con que, entonces nos ubicamos en algún lugar con nombre para comenzar siendo algo claros y nos presentamos, -«yo soy músico»- … que es sólo un título.

Lo experimental es la experiencia, eso que y como dibujamos en la arena a orillas del mar.

Todo fue experimental alguna vez, practicar arte experimental no sólo es romper reglas establecidas, es proponer, no algo más…no alternativo… es una actitud y punto de vista.

(octubre de 2012)

En este sitio podrán acceder a escuchar y/o descargar algunos materiales:

http://intersnauta.wordpress.com/