(17) 2012 / Lo mejor del 2000 (por Los cuises)

 A fines de 1998, nos fuimos a vivir a un lugar que por entonces estaba lejos de la ciudad, en medio del campo en los alrededores de Toay, era la única opción que nos quedaba si queríamos acceder a un terreno y dejar de pagar alquiler. En menos de un mes ya estábamos instalados en una casita de madera entre médanos con mi compañera Claudia. En los primeros cinco años tuvimos una actividad más que intensa en varios sentidos a la vez, y una de las tareas permanentes fue la de construir, junto a nuestro inefable amigo Gustavo (“el chile”), lo que hoy es nuestra casa y esa cabañita original quedaría luego como estudio del CP (La Casita de Carbono). Sin auto, sin teléfono, con un colectivo que pasaba por la ruta a 1000 metros de donde estábamos, todos los días íbamos y volvíamos del trabajo en la ciudad para llegar y ponernos a darle a la hormigonera, los ladrillos, los baldes, los escombros, con gran entusiasmo por estar construyendo nuestro lugar a futuro. Y luego de cada jornada, al atardecer, llegaba uno de los momentos más esperados del día, los mates y las improvisaciones con guitarras. Con Gustavo compartíamos una amistad desde fines de 1994 en los días de la radio, y si bien es algo muy complejo de relatar en sus implicancias puedo resumir nuestras sesiones de improvisación como un puente entre dos historias de vida muy diferentes pero también el descubrimiento de un lenguaje con códigos y lógica propios.

 In late 1998, we moved to a place that by then was far from the city, in the countryside around Toay; it was the only option left to us if we wanted access to land and stop paying rent. In less than a month we settled in a small wooden house among dunes with my partner Claudia. In the first five years we had a more intense activity in several directions at once, and one of the usual tasks was to build, with our ineffable friend Gustavo (“Chile”), what today is our home and that little cabin would then be the CarbonoProyecto studio (Little Carbono House). With no car, no phone, with a bus running 1km away from our house, we went to office every day in the city only to come back and work with concrete, bricks, buckets and rubble with great enthusiasm to be building our place in the future. And after each day, at sunset, came one of the most expected moments of the day: mates with guitars and improvisations. With Gustavo we shared a friendship since late 1994 in the days of radio, and while it is very complex to recount in its implications I can summarize our jam sessions as a bridge between two very different life stories but also the discovery of a language with its own logics and codes.

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 El nombre de Los cuises, surgió de la observación de estos simpáticos animalitos que habitan en nuestros patios, siempre escondidos de los perros, zorros y gatos, esperando un momento de tranquila soledad para salir a comer y jugar al sol. Sentíamos que nuestras sesiones, que nunca llegaron a plasmarse frente a un público, eran eso justamente, una manera de aprovechar la lejanía de la ciudad para jugar a la música sin prejuicios. La experiencia surgía naturalmente sin ningún tipo de pauta preestablecida, solo la condición de escuchar y escucharse a la misma vez. Lo hacíamos guiados por el retorno de cada acción individual mezclada con la del otro, permitiendo que esa convivencia hable por sí misma, y fluya en inesperadas interacciones o armonías. Guitarras de sonido desvencijado, impredecible, a las que se les añadían las cuerdas que se iban cortando, o se reemplazaban por tanza o si faltaba una, por ejemplo la segunda y había disponible una quinta se reemplazaba por esa y listo, a tocar con su presencia de bordona entre las primas y escuchar que salía. Y siempre el humor en las canciones, ya sea para invocar una vivencia o inventarla en el momento, o algún juego de palabras que se arriesgaban a construir un sentido en tiempo real,  práctica a la que le encuentro cierto punto de contacto con el repentismo en cuanto a aquello que valoraba el payador Gabino Ezeiza cuando en un contrapunto acusa a su contrincante diciendo “yo improviso ligero y usted se pone a pensar“.

Ahora, que vuelvo a escuchar estas grabaciones, me doy cuenta de que se pueden escribir cantidad de observaciones sobre Los cuises como experiencia o percepción del fenómeno que llamamos música, pero siempre aparecerá otra pregunta más, difícil o imposible de responder completamente con palabras. Para esas dudas las respuestas suenan en estas grabaciones, en su momento compartidas con muy pocos amigos que las valoraron (como Mario Ayala) pero en general rechazadas en nuestro entorno más amplio. Sin embargo no todo estaba dicho y ante la falta de referencias locales y después de haber leído algunos artículos escritos por Pauline Oliveros y Hildegard Westerkamp, me jugué a escribirles sobre las ideas que iban surgiendo en el incipiente Carbonoproyecto y enviarles algunas grabaciones, entre ellas este disco de Los cuises para que me dieran su opinión. Grande fue mi sorpresa por sus comentarios favorables y compromiso de ayudarme a difundir el CP en otras partes del mundo, algo que excedía completamente la imaginación de Los cuises tocando recluidos en La Casita. Pero bien, de esos cruces extraños entre mundos que parecen poco conectados está hecho el Carbonoproyecto, esa es en realidad su verdadera actitud experimental.

Gracias a CPRecords hoy podemos compartir muchas aventuras musicales y sonoras que enriquecieron todos estos años, como “Lo mejor del 2000“, primer disco que recopila improvisaciones de Los Cuises grabadas entre 1999 y 2000, con un walkman stereo de uso periodístico. El disco incluye grabaciones de campo realizadas por Gustavo Sidam durante un viaje a Neuquén, visitando familiares y sitios donde vivió durante su niñez y adolescencia.

Los cuises son: Gustavo Sidam en guitarra tioca, guitarra eléctrica desenchufada + grabaciones de campo, y Fabián Racca en guitarra tioca, guitarra eléctrica desenchufada, voz y edición de las grabaciones de campo.

El track 03 y 05 fueron parte de los siete tracks de audio del CP publicados en el CD que acompaña la edición nro. 89 de la revista canadiense Musicworks en 2004, junto a un extenso artículo a cargo de la compositora y editora Gayle Young y Fabián Racca. 

 The name of Los cuises (a kind of guinea pig but somewhat bigger than domestic varieties), arose from the observation of these cute little animals that live in our backyards, always hidden from dogs, foxes and cats, waiting for a moment of quiet solitude for eating out and playing in the sun. We felt that our sessions, which were never translated before an audience, were just that, a way to take advantage of the remoteness of the city to play music without prejudice. Such an experience emerged naturally without any predetermined pattern, provided that we only heard and listened at the same time. We did it led by the feedback of each individual action mixed with the other’s, allowing for coexistence to speak for itself and flow in unexpected interactions or harmonies. Guitars of rickety, unpredictable sounds, to which we added strings that were cut, or replaced by tanza [plastic wires used for lawnmowers] or exchanging missing ones, for example if the second was missing and fifth was available it was replaced by that and we were ready to play with his presence of bordona (bass string) among primas (high strings) and heard what came out. And there was always humor in the songs, either to invoke or invent an experience at the time, or doing some play on words that risked building some sense in real-time, a practice that I find to be related with repentismo as to what Gabino Ezeiza, payador, valued when a counterpoint accuses his opponent saying “I improvise quickly while you stop quite a while to think”

Now that I listen to these recordings again, I realize that many comments can be written on Los cuises as an experience or perception of the phenomenon we call music, but another question will always come up, a difficult one or impossible to answer fully in words. To these questions the answers sound on these recordings, at the time shared with very few friends that valued them (as Mario Ayala) but generally rejected in our wider environment. But not all was said and due to lack of local references and after reading some articles written by Pauline Oliveros and Hildegard Westerkamp, I dared to write them about the ideas that came up in the emerging Carbonoproyecto and send them some recordings, including this Los cuises’ disk asking for opinion. Great was my surprise for their favorable comments and commitment to help me spread the CP in other parts of the world, something that completely exceeded Los cuises’ imagination playing in La Casita. But well, Carbonoproyecto is made of those crosses between worlds that seem little connected, that is actually its real experimental attitude.

Thanks to CPRecords we can today share many musical and sound adventures that enriched all these years, as “Lo mejor del2000” [Best of 2000], a first album compiling Los cuises improvisations between 1999 and 2000, with a walkman stereo for journalists. The disc includes field recordings made by Gustavo Sidam during a trip to Neuquen, visiting relatives and places where he lived during his childhood and adolescence.

Los cuises are: Gustavo Sidam in guitarra tioca, unplugged guitar and field recordings and Fabián Racca, guitarra tioca, unplugged guitar, voice and field recordings editing.

Tracks 03 and 05 were part of the seven audio tracks from CP published in the accompanying CD of # 89 issue of the Canadian magazine Musicworks in 2004, along with an extensive article by the composer and editor Gayle Young and Fabian Racca.

Aquí se puede descargar el disco completo + arte de tapa con más info:

http://archive.org/download/Cprlp17_loMejorDel2000/Cprlp17_loMejorDel2000_vbr_mp3.zip

Escuchar/listen:

01- No se apaga // It doesn’t put out 

02- Iba solo // I went alone

03- Zambullida // Diving  (GS le avisa a un sapo que se va a largar y se zambulle en el río Limay // GS warns a toad that he is about to jump and dives into Limay river)

04- La vuelta del cuis // The cuis’ return

05- Los cuises

06- Panduro (intro)

07- Chimango muerto

08- Vizcachón de Puelches

09- Ruta del cabaret // Cabaret road  (charla sobre un cabaret del camino, a bordo de una camioneta por alguna ruta de La Pampa, escuchando Gilda // a chat about a cabaret down the road, on a truck through some highway in La Pampa, listening to Gilda, a popular singer)

10- El método cuis

11- Kiskerudo’s blues

12- Alegría // Joy

13- Los pasillos de la colonia penal // The jail’s corridors

14- Vamos las palmas!

15- Los nuevos tiempos // The new times    (charla entre GS, su abuela y una mujer que la cuidaba + teros al final // a chat between GS, his grandma and a woman who took care of her + some teros -Southern lapwings- at the end)

16- Humo de los hornos (de ladrillos) // Smoke from the kilns

17- Ahí la mataron // There’s where she was murdered   (charla entre GS y su abuela sobre un asesinato en el barrio + pasos sobre el puente que cruza una acequia, en los márgenes de la ciudad de Neuquén, y sobre las piedras del costado de la ruta // a talk between GS and his grandmother about a murder in the neighborhood + steps on the bridge over a ditch, in the margins of the city of Neuquén, and over stones on the roadside)

18- Uah bei

19- Atardeciendo con chicharras y perro desde el patio // Sunset with cicadas and dog from the yard

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