Argentina ’78 remix – review

 

En los sueños comienzan las responsabilidades.

*por Norberto Cambiasso

 

Con Argentina 78’ remix, Fabián Racca construye una suerte de radio play bastarda que manipula, a través de una bandeja giradiscos y una mezcladora con sampling, los vinilos de las transmisiones de radio de los partidos del mundial argentino de fútbol de 1978 y la música compuesta para el evento. La elección, lejos de ser arbitraria, posee una carga ideológica fuerte. Racca acentúa los detalles más desagradables de ese traumático episodio de nuestra historia: la voz y los comentarios racistas del relator José María Muñoz (“el árbitro de Suecia, el juez de raya, hombre de color”), personaje emblemático de la época, identificado con la dictadura militar; las sirenas policiales como contrapunto del “triunfo”; un gol que la deformación a través del mixer transforma en un amargo lamento por las fosas comunes; la pegadiza banda de sonido del compositor italiano Enio Morricone modificada en una especie de elegía por los desaparecidos. La apelación a nuestra memoria es tanto más efectiva en la medida en que Racca se atiene exclusivamente a tecnologías de indudable talante setentista -la bandeja, los vinilos-, contemporáneas de los peores años de nuestras vidas.

Hay, no obstante, un voluntario contraste en la forma que tiene de apropiarse de su material sonoro. La metodología es la del cut and paste, típica de las nuevas formas de plunderfonía que la explosión de instrumentos electrónicos accesibles como el sampler aportan a una música contemporánea que ha dejado, al fin, de temer a la incorporación del ruido. Una nueva sensibilidad sónica, deudora de la revolución digital, que no sólo borronea las sólidas distinciones de antaño entre “arte alto” y “cultura de masas”. También trata a la historia de la música como un repositorio de donde es posible extraer las alianzas más azarosas y promover todo tipo de filiaciones que desafíen los géneros establecidos.

Por detrás de la reproductibilidad mecánica encontramos un referente tan connotado que resulta difícil sustraerse a la sensación de que lo que se propone Racca, más allá de cualquier mediación técnica, consiste en un golpe directo a la mandíbula. El bombardeo de información es continuo y no se nos ahorra ningún dato importante, desde el lenguaje castrense -si bien deformado por el mixer: “Mundial, la justa deportiva sin igual”-, hasta el espíritu disco de cierta música que se escucha al inicio o de ciertos juegos rítmicos, en un 1978 dominado por John Travolta y su “Fiebre del Sábado por la noche”, el otro gran escapismo que acompañaría a la farsa mundialista en aquel año infausto.

Pero en lugar del placer del reconocimiento que suele caracterizar a este tipo de operaciones –la cita oculta descubierta al fin, la confirmación de que pertenecemos al mismo universo cultural del artista-, nos asalta el indescriptible dolor de estar escuchando la banda de sonido de nuestro inconsciente fascista, cuando casi todo un pueblo eligió darle la espalda a la horrenda realidad para abrazar el sueño delirante del nacionalismo futbolero. Una memoria que, lejos de discurrir a través de la reflexión calma acerca del pasado, lastima y arde como cuando se echa alcohol sobre una herida abierta. He aquí la peculiar combustión de Racca en este trabajo, la exploración de un inconsciente colectivo que se transformó en un colectivo inconsciente: el tan mentado y bastardeado “pueblo argentino”, incapaz de asumir en sus manos su propio destino y reacio a admitir su complicidad con el curso de los acontecimientos.

Lo que nos lleva a una última consideración respecto del género elegido. Porque el radio play posee una profusa historia que se remonta a la República de Weimar durante la década del veinte, donde se lo conoce como Hörspiel. Y en manos de sus representantes más arriesgados –Friedrich Bischoff, Hans Flesch, Alfred Braun, Ernst Hardt, el propio Bertolt Brecht y hasta el posteriormente acomodaticio Walter Ruttmann con su genial Weekend- sirvió para revolucionar el medio radial apelando a las técnicas de edición y montaje del cine. Y al igual que buena parte de la filmografía expresionista de la época, anticipó de manera indirecta el siniestro destino que, con el ascenso del nacionalsocialismo al poder a partir de 1933, aguardaba a miles de alemanes.

Que el carácter de Argentina ’78 remix sea de tipo más bien póstumo que premonitorio, que su autor viva en un aislado pueblo de La Pampa y no en una de las grandes metrópolis de los años veinte, que el propio Fabián esté más o menos al tanto de esta tradición, nada de eso cambia sustancialmente las cosas. Las conexiones existen más allá de las intenciones. Y trazarlas obliga a admitir que la experimentación sonora es capaz de comprometerse con la realidad y la historia sin renunciar a las innovaciones formales. Una convicción que contrasta con el arraigado esteticismo que hoy domina buena parte de esa experimentación que aún insiste en hacerse pasar como vanguardista.

Artìculo en Revista Afuera (Estudios de Crìtica Cultural -2008)

 

 

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