La Hostia en CPRecords

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La Hostia es un proyecto de improvisación ruidista y no tanto, que surge, en principio, como dúo a cargo de Daniel Sulmaiter y Fabián Racca en el 2012. Sus primeras apariciones son en formato de experimento audiovisual (carbonoproyecto.net/podcasts/otros/otros2012-interferiosa/), con la colaboración de Mario Ayala .

Las sesiones de La Hostia exploran los límites y posibles cruces entre lo electrónico y lo acústico a través de la improvisación libre, con un siempre cambiante rango de fuentes sonoras. La búsqueda puede girar en torno al ruido que circula por retroalimentación entre una computadora y una mixer, objetos encontrados, aparatos electrónicos descartados,  hasta (como en este caso), manipulaciones de aplicaciones sonoras para teléfonos celulares y el clásico nebulizador para combatir las alergias invernales.

Son los tiempos de la inmediatez, las tecnologías que se condensan en un teléfono celular apuntan a la inmediatez, un nebulizador suena inmediatamente apretando un botón. Este posteo obliga a más de dos clicks para llegar al contenido (horror!)…. Pero aquí esa inmediatez tiene su propia lógica: el sonido es de un low-fi cercano al de los instrumentos de juguete electrónicos, la idea de “control” del devenir sonoro es ridícula, y la mejor forma de meterse en el juego es aceptando que la tecnología (esa gran zanahoria), es otro integrante más que nos ofrece variaciones impensadas….La escucha abierta al fin es lo que resuelve todo dilema. Y como en toda improvisación el performer es el operario que va modelando según su percepción/reacción lo que acontece en el proceso.

Aviso: Si bien probar esta hostia con calidad de sonido telefónico nos puede ayudar a navegar sin límites entre mares de basura electrónica, y según probos usuarios tiene efectos de armonización cósmica, todo sucede en la mas absoluta normalidad.

[Agradecemos infinitamente a Mariela Inés González por su hermoso trabajo para el arte de tapa.]

Los invitamos a acceder al disco

por AQUI.

La Hostia [The Host] is a project of noise improvisation and not so much, that arises in principle as a duo by Daniel Sulmaiter and Fabian Racca in 2012. Their first appearances are in the form of audiovisual experiment (carbonoproyecto.net/podcasts/otros/ otros2012-interferiosa /), with the collaboration of Mario Ayala. In this unit we call disk, a series of improvs with a nebulizer, phone apps with android system (generating noise, loops, sampler, drums pad), voices and effects processing.

La Hostia sessions explore the limits and possible crosses between the electronic and the acoustic through free improvisation, with an ever changing range of sound sources. The search can revolve around noise that circulates by feedback between a computer and a mixer, objects found, discarded electronic devices, up to (as in this case), manipulations of sound apps for cell phones and the classic nebulizer to combat winter allergies.

These are the times of immediacy, the technologies that condense on a cell phone point to the immediacy, a classic nebulizer sounds immediately by pressing a button. But this immediacy has its own logic here: the sound is a low-fi near those of electronic toy instruments, the idea of “control” over the process is ridiculous, and the best way to get into the game is accepting that technology is another member that offers us unpredictable variations…. Open listening is in the end what solves every dilemma, and the performer is the operator who is modeling what happens in that process according to his/her perception/reaction.

A note: While testing this host sound with phone sound quality can help us navigate without boundaries between seas of electronic waste, and according to experienced users it have cosmic effects of harmonization, everything happens in absolute normality.

It was recorded in September 2016 in La Casita de Carbono [Little Carbon House], Toay, La Pampa.                                                                                                                                                               We infinitely thank Mariela Inés González for her awesome work for cover art.

Go to the album HERE

“1 minute autohypnosis…” – La lógica del mail-art

El mail art (o e-mail art) como continuación del antiguo arte postal pre internet, sigue siendo una práctica de producción colectiva de contenidos que se mantiene en el tiempo. Sin jerarquías, sin jurados que dictaminen cual pieza va y cual no, la única regla es lo que cada uno quiera mostrar, desde su propia responsabilidad y con espíritu de aportar a lo colectivo. Con esta lógica el mail-art contribuye a generar experimentos desde la diversidad, paneos de distintos enfoques en la producción y/o percepción del sonido, en este caso.

Punto aparte merece el trabajo de Pedro Bericat, artista que se mueve en distintas direcciones (performance,  pintura, intervenciones urbanas, música experimental, entre otras), coordinador del sello Mute Sound, desde Zaragoza, España, quien motoriza estas colaboraciones y las respalda con buena parte de su tiempo y esfuerzo. Recibir por correo una edición física en minicd, con materiales reciclados que la hacen única, es un placer y una señal de que en estos tiempos del consumo como norma, las actitudes y compromiso de las personas en otro sentido, siguen vivas y hacen la diferencia.

En cuanto a las publicaciones bajo el nombre de “1 minute autohypnosis…” project, suman ya 18 discos que reúnen grabaciones de 1 minuto cada una, disponibles para libre descarga a través de  http://www.mutesound.org/. Las ediciones físicas en minicd son limitadas para los participantes, y la foto que incluyo aquí corresponde al disco 18 donde participo con una pieza, así que quien quiera ver una tendrá que venir a visitarnos acá a La Pampa… (o participar de esta convocatoria siempre abierta). (Fabián Racca)

"1 minute Autohypnosis" cd 18

*la foto es del disco recién abierto, por eso la rotura (torpeza propia mediante) de una parte del sobre que pertenece a algún ignoto disco de 45rpm de la EMI inglesa.

La Hostia: nuevo experimento de arte ruidista en el carbono

*por Fabián Racca                                                                                                                                                                                                              La práctica de generar, descubrir, manipular ruidos  y construir piezas de arte sonoro con ellos ha sido y es uno de los pilares del carbonoproyecto. Pero, algo muy potente de este juego, es que nunca es igual y siempre puede resignificarse u ofrecer variantes que lo hagan sentir como la primera vez. Tal es el caso de La Hostia, experimento que surge a partir de reencontrarme con un antiguo amigo de aventuras radiofónicas, Daniel Sulmaiter, para compartir nuevas búsquedas y retomar prácticas que nos dan gran placer como el radioteatro, la escucha de grabaciones, y sumarle un creciente interés por el video y la fotografía experimental. En una de esas sesiones apareció el gérmen sonoro que devino en La Hostia, una suerte de feedback intervenido entre una tarjeta de audio de computadora y una mixer + procesador de efectos analógico. La técnica para la generación inicial del sonido es la misma que utilizo en la serie (T)errormachinesolo que en este caso las improvisaciones son diseccionadas en manipulaciones posteriores para componer piezas de arte ruidista, a las cuales se les puede agregar o no nuevos sonidos.

Del primer disco de La Hostia (“el inicio del sonido“) en proceso de edición, rescatamos el track interferiosa como base para un  experimento que sumara también video. El clip resultante es producto de distintos procesos colaborativos:

Por un lado la edición sonora que cuenta con la participación de Mario Ayala desde Trenque Lauquen, quien seleccionó parte del audio original que hicimos Daniel y yo, y le aportó sonidos de teclado procesados. Finalmente, con esa nueva grabación compusimos la versión definitiva en La Casita de Carbono.

Por otro lado el trabajo de video para el cual Daniel realizó una serie de manipulaciones con un par de televisores en su casa, filmando todo con una cámara digital común, y luego ensamblamos esas imágenes con la pieza sonora en un editor de video simple. Como es lógico, las posibilidades en estas ideas son infinitas, por ello en algún momento decidimos que ya estaba listo y que era hora de subirlo a la web.

Interferiosa está aquí!

Tres nuevas ediciones de archivo en CPRecords

Hace unos meses se inició la tarea de publicar a través de CPRecords no solo materiales nuevos sino archivos de distintas épocas. Y parte importante de la política de edición del netlabel es darle valor a la historia o conceptos asociados a la producción sonora. Precisamente muchos de los discos surgidos dentro del CP tienen, aparte de su lógica condición de obra, un sentido documental sobre las experiencias, procesos, ideas y contexto dentro o a partir de los cuales surgieron esas grabaciones. Esto no significa que todo lo que se publique tenga que ser así, sino que como se mencionó, es parte de los intereses que impulsan a mantener el espacio del Carbonoproyecto en el tiempo.

Por todo lo dicho y algo más, CPRecords presenta tres nuevas ediciones de archivo correspondientes a 1996, 1997 y 1998, grabados en distintas etapas en el bulinutópico en Santa Rosa, La Pampa. Tres discos con historia.

 

 Bulinutópico96 – (Im) Procesión

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/15-2012-im-procesion-bulinutopico96/

 No disc (1997)

 https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/14-2012-no-disc-1997/

 

 Circuito Integrado (1998)

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/16-2012-circuito-integrado/

“Intersnauta” en el sur del país, entrevista a Javier Gofin.

Intersnauta es el nombre del proyecto solista de Javier Gofin  fluyendo desde la ciudad de Bariloche. Fue un verdadero placer escuchar su producción sonora y haber tenido un interesante intercambio de opiniones que derivó en esta entrevista. Por otra parte es muy estimulante encontrar artistas que dedican toda una vida a “cuidar la tarea de seguir explorando” en medio de una realidad donde todo sucede y desaparece cada vez más rápido. Son varios los puntos en común y también diferencias que hallé con el Carbonoproyecto y me pareció que nadie mejor que el propio Javier para ampliar y contarnos sobre su enfoque y experiencias. Aquí va:

Fabián Racca  Leía sobre tu actividad, entre 1984-1996 en Villa Gessell y posteriores en Bariloche, como baterista en grupos de rock, jazz, reggae, funk entre otros, y si bien la idea de “fusión” aparece ya como experimentos rítmicos, pareciera que el interés por la música experimental más definida se acentuó en algún momento de tu etapa en el sur. ¿Me podrías contar cómo se dio ese proceso, a través de qué experiencias? ¿Pensás que el hecho de vivir en ese lugar del interior influyó para el desarrollo de tus experimentos sonoros?

 Javier Gofin – Es algo complejo de explicar pero podríamos definir dos etapas de un mismo proceso. Antes de mudarme al sur viví principalmente mi actividad como Baterista donde tuve la posibilidad de aprender la rítmica base que me sirvió para el desarrollo hacia otros estados sonoros que casi de manera inconsciente tenía instalados en mi curiosidad. En el Sur, descubrí un lugar con mucha diversidad artística, entonces mi situación de Baterista continuó un proceso acelerado hacia el Músico Baterista, que no es lo mismo. Conocí músicos interesantes con una visión diferente, en Bariloche, y por el momento la Fusión era lo experimental. También iniciaba la aventura de manera personal estudiando el concepto de experimental a través de un teclado con el que desarrollaba estructuras sonoras no convencionales. El sur montañoso, como otros tantos lugares, tiene algo que no se puede describir, lleva a la introspección y esto es un ingrediente extra para situaciones Artísticas, y la Estepa Patagónica es un espacio increíblemente sonoro desde este concepto, viviendo estos paisajes es casi inevitable para quien tiene la sensibilidad…oír cierta música en su interior. Luego de un hermoso proceso de gran actividad y continuo aprendizaje hacia el 2000 me corrí de la fusión definitivamente y mi interés por lo experimental terminó de despertar. Mi inquietud como Baterista se amplió hacia el lugar de percusionista, ejecutante de generadores de sonidos, con investigaciones que surgieron en la formación de un laboratorio principalmente de improvisación a cargo de un compositor experimental local. En este lugar hubo mucha música que me influyó, convencional y no convencional, músicos locales con los que toqué y comprendí conceptos musicales que cerraron básicamente, por decirlo de alguna manera, las ideas sonoras que en esos momentos me motivaban. Luego del 2003 comencé una nueva etapa donde me encuentro principalmente en total libertad sonora y en soledad para desarrollar finalmente una visión personal sobre lo experimental, ampliando conceptos, métodos, etc, etc…

Sí, vivir en el Sur influyó y se abrieron muchas puertas a un universo musical cercano al que yo me imaginaba.

 FR-¿Pasaste por alguna instancia de educación formal en música o todo tu trabajo es autodidacta?

 JG – Tengo en mi historial… dos clases de batería regaladas (porque no las podía pagar… jajaja!) y luego el laboratorio de improvisación experimental con O. Vásquez (año 99, 2000), que creo… fue una idea grupal… éramos 3, un violinista y guitarrista (eléctrica), otro guitarrista que incursionaba en medio del trabajo en el teclado y yo tocando generadores de sonido y percusión, esto duró 3, 4 sesiones. Sí, definitivamente mi trabajo es autodidacta… y está en todos esa capacidad… pero bueno… a mucha gente esta palabra o condición la asusta!… un académico fana diría – ¡socorro aprendió solito!… ¡no lo puedo comprender!…- y esto pasa no sólo con el Arte.

 FR-¿Qué compositores, improvisadores, ideas u obras contemporáneas forman parte de tus influencias o con los cuales sentís alguna identificación o puntos de contacto?

 JG – Bueno… no se pueden dejar de nombrar a John Cage, Juan Carlos Paz y Mauricio Kagel, ellos son más bien escuela, pero mis influencias son diversas y eclécticas: King Crimson, Zorn, Música aborigen original (OJO! no folklore), sino la música nativa, música raíz, la más pura que pueda encontrar, de culturas como la japonesa con la potencia de los KODO y sonidos sutiles, Mbya guaraní en nuestro país, africanas con su percusión con estructuras únicas ancestrales y en lo arábigo la sonoridad especial de voces e instrumentos de cuerda y otras tantas culturas. En estas músicas raíz encuentro una visión espacial sobre el sonido, no se trata de notas, son mas bien una representación de un estado vivencial, son imagen y sonido. También Bjork, Uakti, E. Sharp, Y. Tersen y otros. Pero considero que la música aborigen que nombré es mi influencia principal actual, hay algo en ella que me llama profundamente la atención, porque es mucho más de lo que se puede oír, me despierta sensaciones inspiradoras, tienen ingredientes que no existen en otras expresiones.

 FR– Escuchando tus discos encuentro una gran libertad compositiva donde los sonidos ocupan lugares muy definidos en el tiempo y todo muy bien grabado por más que sea de forma casera. Sin embargo definís tu trabajo como sound art precario. ¿En qué sentido considerás que esto es así?

 JG – Sound Art Precario es un concepto físico, una manera de incluir la precariedad de los generadores de sonido que utilizo, más la batería, un único barato y humilde micrófono y una Tascam vieja que grababa en casette y le sumamos también para cerrar el cuadro, el hecho de  que grabo el material donde puedo y dé, la comodidad. La calidad final es casi lo que quiero pero se plasman las ideas noblemente.

 FR– Me gustaría saber un poco sobre tu proceso creativo, ¿cómo es, qué lo dispara, es una práctica diaria, qué rol tiene la improvisación en los resultados finales?

 JG – La improvisación y el oído son lo principal, la organización es lo que sigue. El proceso es simple, no es algo diario, va madurando y un día aparecen ciertas claridades por algún sonido o inclusive situaciones e imágenes que hayan despertado a nuevas ideas o quizá a incursionar en algo que va tomando forma a partir de su aparición. Dejo que este proceso se realice con naturalidad y a su tiempo, sino no sale nada. Generalmente nacen muchas propuestas a la vez que organizo y sigue el proceso de elaboración. O sea, busco comprender hacia dónde me lleva lo que voy tocando, escuchando y grabando, mezclando primero mentalmente cada pieza y analizando detalles, hasta escuchar y encontrarlo casi cerrado (es un proceso que sostengo mientras desarrollo mi vida cotidiana) para luego mezclarlo en un programa digital simple. Esto puede durar días o meses, hasta lograr 8, 10 piezas con una forma determinada para terminar de pulir. Siempre intento armar conceptos en cada grupo de composiciones nuevas, entonces decido por ejemplo que todo sea acústico o crudo o que tenga algún mínimo efecto digital o ambiente determinado. Pero como suelo ejecutar los instrumentos y generadores de sonido de manera particular y ellos tienen sonidos especiales, últimamente quiero que eso tenga mucho valor como el resto de todo lo que se puede escuchar en cada track.

 FR-Incursionás también en los sonidos terapéuticos con el uso de cuencos sonoros, ¿cuál es tu relación e interpretación de este enfoque actualmente?

 JG – Utilizo poco los cuencos en estos últimos trabajos, pero los uso a diario de manera personal como un modo de conectar con la vida de otra manera, es un sonido especial que modifica aunque no nos demos cuenta. Estuve dando sesiones de meditación con Cuencos sonoros grupales e individuales, es un estado muy especial y recomendable como método sanador y de apertura hacia otra forma de pensamientos. El sonido en todas sus versiones modifica todo silenciosamente… para bien o para mal…

 FR-¿Te ganás la vida con alguna actividad relacionada a tu trabajo artístico? ¿Con qué otros músicos compartís estas inquietudes en Bariloche?

 JG – La vida me la gano con otra cosa, donde a veces aplico (cuando me dejan) algo de arte. En otra época también vendí algunos cuadros de mi autoría, actividad que va paralela a mi desarrollo musical y dediqué un tiempo a dar clases de batería pero ya dejé de dar tantas explicaciones… jaja!. Ultimamente no estoy en contacto con músicos con los que pueda compartir mis ideas sonoras, es muy personal esta etapa que estoy viviendo y estoy por ahora bien así. Ya volveré al tema… cuando aparezcan las personas adecuadas para algo nuevo que llame mi atención.

 FR– ¿Cómo ves la receptividad hacia la música experimental en el interior comparado a las ciudades como Buenos Aires, por ejemplo?

 JG – La música experimental, lamentablemente, se esta bastardeando, hay una confusión entre lo experimental y lo “raro sin sentido y sin propuesta diferente” (término discutible), se está estandarizando como justamente no tiene que suceder. La recepción en Buenos Aires creo que está estandarizada, la globalización tiene sus pro y sus contra… Lo que logro escuchar es más de lo mismo. En el interior, presiento que todavía lo comercial no arrasó con todo pero no nos descuidemos… En Bariloche por ejemplo viví una época de gran diversidad y había lugares dispuestos a mostrar Arte experimental y gente hambrienta de escuchar algo diferente, pero actualmente las cosas ya no son así. Y los que no caímos en la hipnosis estamos mas bien recluidos a continuar la tarea.

Intersnauta: Intersticios y navegante. 

JG – Siempre tengo una visión integral de la música, ésta se compone no sólo de sonidos mezclados sino de ambiente, de estados, imágenes y otros tantos aspectos (los intelectuales de la música no piensan lo mismo), esto también amplía en mi caso lo que Intersnauta quiere contar.

Y acá viene, para algunos, lo conflictivo!

Estamos invadidos y mal acostumbrados a escuchar música (entre”) que nos dice que pensar, que cantar, como movernos y hasta cómo tocar en nuestros instrumentos, las academias programan, técnica e intelectualmente a personas para que se expresen de determinada manera, y hacer lo que les enseñaron perfectamente. Muchos terminan siendo grandes músicos y los mas curiosos en un intento de abandonar lo aprendido en busca de otra visión sonora, sin elementos, comienzan la aventura de lo experimental y la decisión de seguir con un mapa sin caminos o volver… el miedo puede engañarnos, el ego y los prejuicios, cómodos y acentuados lucharán contra lo desconocido. Con constancia y convicción podemos dibujar en la arena a orillas del mar sabiendo que una ola borrará lo hecho.

Abandonar lo aprendido para conectar con lo propio de cada uno, es un paso hacia la libertad compositiva, estética y sonora… y porqué no… en todas las expresiones artísticas.

Estoy convencido que existe una música diferente por cada ser humano, el “ser un músico” no existe, existe la necesidad de expresarnos y la expresión es comunicación, conectar con otro, solo decidimos como y con que, entonces nos ubicamos en algún lugar con nombre para comenzar siendo algo claros y nos presentamos, -“yo soy músico”- … que es sólo un título.

Lo experimental es la experiencia, eso que y como dibujamos en la arena a orillas del mar.

Todo fue experimental alguna vez, practicar arte experimental no sólo es romper reglas establecidas, es proponer, no algo más…no alternativo… es una actitud y punto de vista.

(octubre de 2012)

En este sitio podrán acceder a escuchar y/o descargar algunos materiales:

http://intersnauta.wordpress.com/