Para 1981-82 mis padres habían comprado un radiograbador que reproducía y grababa cassettes. Si bien el hecho de poder reproducir música en un formato tan “moderno” como el cassette de cinta era una gran cosa, para mis 14 años en el pueblo (Realicó), lo que verdaderamente resultaba atrapante era la posibilidad de grabar mediante su micrófono de aire incorporado. Así fue que, como no se conseguían fácilmente las cintas vírgenes, terminaba usando los cassettes con música para grabarlos encima, a veces con más música, solo por el placer de realizar una grabación propia. En ocasiones recuerdo salir a caminar por los campos en los alrededores del barrio y probar grabando la caminata, el ruido de los pies sobre el pasto, las piedras, la tierra…
A fines de los 80’s había comenzado mi pasión por la experimentación radial en Santa Rosa, y cerca de 1992 obtuve mi primera grabadora de periodista, de esos “aiwa” que venían con un magnífico micrófono stereo. Desde allí, el impulso de grabar me acompaña hasta hoy en día, así como un apasionado de la fotografía siempre está atento a un posible registro.
El Carbonoproyecto cuenta con un archivo sonoro de producciones propias, de cientos de horas recolectadas en más de veinte años. Buena parte está sistematizada en una base de datos y buena parte no, pero el paso del tiempo se sabe que puede hacer estragos en los archivos personales al no contar con los medios para conservarlos adecuadamente. Por ello la idea de hacer algo como Relatos Fonográficos (y Radiocarbono y CPRecords), es una forma de que ese archivo recobre vida al compartirlo, y a la vez dejar una guía a través del subjetivo punto de vista personal, sobre qué sentido tuvo hacer esas grabaciones, qué se quiso dejar documentado en ellas. El sonido es sólo eso hasta que entra en juego el complejo mecanismo de la escucha, sensaciones (es una palabra limitada pero no encuentro reemplazo por ahora), y pensamiento asociados.
Por otra parte, el hecho de haber ido descubriendo actividades con puntos en común en otras partes del mundo, donde se ha llegado a grandes niveles de desarrollo e investigación, aplicada a intereses musicales, ecológicos, arte sonoro, diseño urbanístico entre otras, fue un gran estímulo para valorizar estas prácticas en nuestro lugar. Relatos Fonógráficos también se propone sumar, junto a los espacios que van surgiendo en Radiocarbono, a la difusión de trabajos de esos artistas, documentalistas, experimentadores, con los que vamos descubriendo y expandiendo la escucha día a día.
Relatos Fonográficos cuenta con la participación de Iliana Racca quien aporta su voz para la producción del espacio
By 1981-1982 my parents had already bought me a tape recorder that played and recorded cassettes. While being able to play music in a format as «modern» as the tape cassette was a great thing for my 14 years age living in a hinterland village (Realicó), what was truly captivating was the ability to record using its built-in microphone. And so, as blank tapes were not readily available, I used to end up using music cassettes to record them over, sometimes with more music, just for the very pleasure of making a recording. Sometimes I took walks through the fields around the neighborhood to record the walk, the sound of my feet on the grass, the stones, the earth…
In the late 80’s my passion for radio experimentation started in Santa Rosa, and about 1992 I got my first journalist recorder, those «Aiwa» ones that came with a superb stereo microphone. From there onwards, the impulse to record is with me up to this day, just as a passionate of photography is always attentive to possible records.
Carbonoproyecto has an audio archive of its own productions, of hundreds of hours collected for over twenty years. Much of it has been systematized in a database, but time passing has been known to cause huge troubles on personal files when no means to preserve them properly are available. So the idea of doing something like Phonographic Stories (and Radiocarbon and CPRecords), is a way to recover that file while sharing it, and leaving a guide concerning the subjective point of view, about what sense did it make to had to do those recordings, what was intended to be documented through them. Sound is just that until the complex mechanisms of hearing, feelings (it’s a limited word but I haven’t found a replacement for it so far), and related thoughts come into the scene.
Moreover, the fact of having been discovering activities with points in common with this in other parts of the world, where high levels of development and research have been achieved when applied to musical and ecological interests, sound art, urban design, among others, meant a great encouragement to value these practices in our place. Phonographic Stories also expects to contribute, together with spaces emerging in Radiocarbon, to the dissemination of works by these artists, filmmakers, experimenters, with which we are discovering and expanding everyday listening.
Phonographic Stories features Iliana Racca who brings her voice to the production of this space.
El ampliamente difundido término «arte sonoro» enraizado en el trabajo de radio principalmente, tiene múltiples aplicaciones que cruzan casi todo el espectro de medios audiovisuales, desde el diseño de sonido para publicidad y jingles radiales, pasando por su utilización en la narrativa radial, televisiva, cine, la web, hasta creaciones artísticas conceptuales con distintos fines.
En «Warscape Sonata» el arte sonoro es parte esencial de un proyecto multimedia directamente relacionado a un contexto social y político marcado por la violencia, este es el estado de narcoguerra que se desató en México desde hace unos años. Dicha situación genera el marco de caos ideal para que prosperen los intereses más siniestros, desde una militarización del área, hasta la desaparición y muerte de miles de personas con la excusa del combate a los carteles de la droga. Como es de esperar en estos casos, los medios masivos de comunicación en tanto empresas ligadas al gran entramado económico y político, alientan y expanden el terror y la impunidad en beneficio de los grupos interesados en la continuidad del conflicto. Al medio está toda la complejidad social como en cualquier país del mundo, con actores que también se mueven, no aceptan pasivamente la imposición y el ocultamiento de la verdad, y para ello utilizan los medios a su alcance: uno de ellos es internet. Esta es la base de la cual surge el trabajo de Vlax, quien con herramientas del software libre y su actividad como periodista en la web, construye un mapeo, un relevamiento de esta «resistencia» popular, a la cual se suma con la manipulación y remixado de un verdadero paisaje de guerra, reflejado en las radios, en los videos subidos a youtube por la gente, en las redes sociales etc. Warscape Sonata también pone en evidencia a través del arte sonoro el papel de los medios en el control social, las voces autómatas al servicio del terrorismo enquistado en el poder.
Ahora bien, soy conciente de que desde el lugar donde vivo es difícil acceder a una lectura completa de las implicancias de un trabajo de estas características. Por ello pensé que lo mejor era hacerle una breve entrevista al propio Vlax para ampliar en ese sentido, propuesta a la cual accedió con la mejor energía y transcribo a continuación:
– Me podrías contar un poco en que área se inscribe tu trabajo periodístico y como te relacionaste con el arte sonoro?
El periodismo que yo practico tiene un origen autodidacta y un enfoque comunitario.
Desde hace poco más de 10 años he producido, como reportero freelance, noticias bilingües (inglés, español) para proyectos radiofónicos de perfil comunitario o no comercial, como Radio Bilingue (California USA) ALER y la agencia FSRN entre otros. Mis reportes siempre abordan problemas sociales que son comunes en México y América Latina: impunidad, derechos humanos y violencia de Estado; cultura y autonomía de pueblos indígenas; migración, etc.
De hecho mis primeros momentos de producción radiofónica (aproximadamente en el año 2000) fueron en una radio libre estudiantil donde además de hacer activismo en favor de la educación pública gratuita, gustaba mucho de mezclar grabaciones en cassette que hacía por aquel entonces, con mi voz y música encontrada por internet o grabada de la radio. Así fue como poco a poco fui compilando mis grabaciones y organizándolas temáticamente al tiempo que estudiaba y experimentaba con los formatos radiofónicos.
Siempre ha sido apasionante para mí la naturaleza misma del fenómeno sónico y del silencio. Pero más apasionante es la posibilidad de registrarlos y manipularlos para crear signos de un lenguaje universal. Intuyo que es esta pasión la que de alguna manera define el Arte Sonoro.
– En tu sitio hacés referencia a la población mexicana como atrapada en medio del fuego cruzado de la narcoguerra, y el uso de los medios virtuales como una herramienta para la resistencia (o autodefensa) de esa misma población. ¿En qué medida esto molesta al establishment y qué implicancias políticas y sociales (en cuanto a organización de distintos sectores sociales para enfrentar la situación) observás en estas acciones?
Efectivamente la población civil en México se encuentra atrapada entre fuegos: no sólo son las balaceras, asesinatos y desapariciones de periodistas que son frecuentes y se mantienen en total impunidad, sino que también atrapada frente a la creciente propaganda oficial y paramilitar que fomenta la autocensura y criminaliza la diversidad de opiniones.
Existe hoy un conjunto de leyes draconianas que el gobierno mexicano promueve, como la reciente «Ley de Geolocalización», por medio de la cual se podrán vigilar y capturar personas usando dispositivos móviles bajo pretexto de combate al crimen organizado y la seguridad. Baste también recordar que existen precedentes de usuarios de Twitter acusados y encarcelados por «terrorismo» luego de que usaron ese servicio para alertar y opinar sobre balaceras.
– En un intercambio de mails que tuvimos recientemente coincidimos en el riesgo de que estos conflictos se naturalicen en la región, que parezca que no hay otra realidad posible para México y otros países de Latinoamérica ¿De qué manera pensás que tu trabajo en Warscape Sonata aporta en la lucha contra eso que denominas «el poder de la costumbre»?
Existen no pocas voces analíticas dentro y fuera de México que alertan sobre la posiblidad real de que esta narcoguerra sea tan sólo un pretexto de control geopolítico y exterminio de la disidencia social.
Aunque en México nunca se formalizó el modelo clásico de la dictadura, como sí ocurrió en otras partes de América Latina, los sucesos actuales muestran una tendencia acelerada de brutalidad que amenaza con perpetuarse acostumbrándonos a una realidad demoledora: más de 50 mil muertes en 6 años; más de 200 mil desaparecidos; toda la estructura de seguridad infiltrada por narcotraficantes y grupos ultraderechistas; injerencia militar de Estados Unidos; militarización de la vida cotidiana; ejecucución de defensores de derechos humanos; lavado de dinero y tráfico de armas y personas auspiciado por altos funcionarios…
En este sentido veo al periodismo y la creación artística como herramientas de comunicación social y liberación: Warscape Sonata es un tributo, un símbolo, un homenaje que yo ofrendo a las víctimas de esta absurda guerra. Pero también es parte de una investigación documental sobre la colonización de Mesoamérica, y por lo tanto es también una aportación social con valor educativo.
– El proyecto hace especial hincapié en el uso de software libre y de la cultura del libre uso y circulación de materiales, ¿como pensás que influye esto en la producción y distribución de piezas de arte sonoro con respecto a los medios convencionales?
El derecho de autor y la propiedad intelectual que fomenta la industria mainstream se imponen a fuerza de leyes y amenazas. Ese ejercicio cadavérico de la individualidad no es compatible con las formas comunales que se cultivan en América Latina desde siempre. Por lo tanto no es de mi interés cultivar ese modelo de producción sino participar en aquel otro que comparte, se solidariza, distribuye libremente y tiene identidades colectivas. Elegir una licencia como la de «Arte Libre» es un acto político.
Considero que cualquier proceso de transformación social atraviesa necesariamente por procesos de autonomía tecnológica porque de allí se derivan formas culturales y económicas que conllevan un factor fundamental que es La Libertad de Conocimiento y Expresión.
El paradigma del Software y la Cultura Libre muestra precisamente que la tecnología puede generar economías distribuidas con valor social.
-Algo más que quieras contarnos?
Agregar que con Warscape Sonata también exploro maneras colaborativas de financiamiento basadas en una ética del bien común: mi trabajo audiovisual no forma parte de la oficialidad cultural en México ni proviene de mecenazgos corporativos. Por lo tanto no pido donativos sino que propongo retornar, a cambio de cantidades voluntarias de dinero o de servicios, creaciones artísticas del bien común. Esto es lo que se conoce como Naturaleza entre pares (P2P) o Tequio.
Es que las mías son obras culturales surgidas de interactuar, aprender y contribuir con muchas personas y comunidades dentro y fuera de internet, en varios lugares, en varios países, de múltiples maneras. Y es a estas a donde finalmente quiero que regrese esta obra cultural porque esa es su naturaleza.
El sitio Modisti es una red virtual relacionada a la música experimental, que opera desde Madrid e incluye tambien un netlabel dedicado a la música electroacústica, arte sonoro y experimental. El label edita materiales de una gran sofisticación sonora, con preferencia por los trabajos producidos con tecnología digital multicanal. Sin embargo esta política no es traba ni prejuicio a la hora de escuchar propuestas que no utilizan estas herramientas de avanzada. Tal es el caso de Temblorosura, recientemente publicado por Modisti, un disco que documenta una sesión de improvisación y experimentación sonora de Fabian Racca que data de 1999, más precisamente en la noche del 23/24 de junio, considerada por las culturas indígenas que poblaban La Pampa como punto de partida para una serie de cambios donde la tierra se renueva cada año. Está producido mediante el más estricto lo-fi analógico, con la idea de trascendencia de todos los sonidos, tanto voluntarios como inesperados, que se manifiestan a través de la improvisación y la escucha. Poblado de temblores de cuerdas, descargas, zumbidos y ataques que arrancan sonoridades difíciles de asociar a una guitarra directamente conectada a una consola, Temblorosura celebra las transformaciones y sus resonancias impredecibles.
Este trabajo es una semilla brotando después de 11 años, una de tantas producidas en el Carbonoproyecto, que simplemente aguardan su momento…
## Disponible desde el 10 de octubre de 2011 para escuchar y/o descargar libremente en: