Tres nuevas ediciones de archivo en CPRecords

Hace unos meses se inició la tarea de publicar a través de CPRecords no solo materiales nuevos sino archivos de distintas épocas. Y parte importante de la política de edición del netlabel es darle valor a la historia o conceptos asociados a la producción sonora. Precisamente muchos de los discos surgidos dentro del CP tienen, aparte de su lógica condición de obra, un sentido documental sobre las experiencias, procesos, ideas y contexto dentro o a partir de los cuales surgieron esas grabaciones. Esto no significa que todo lo que se publique tenga que ser así, sino que como se mencionó, es parte de los intereses que impulsan a mantener el espacio del Carbonoproyecto en el tiempo.

Por todo lo dicho y algo más, CPRecords presenta tres nuevas ediciones de archivo correspondientes a 1996, 1997 y 1998, grabados en distintas etapas en el bulinutópico en Santa Rosa, La Pampa. Tres discos con historia.

 

 Bulinutópico96 – (Im) Procesión

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/15-2012-im-procesion-bulinutopico96/

 No disc (1997)

 https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/14-2012-no-disc-1997/

 

 Circuito Integrado (1998)

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/16-2012-circuito-integrado/

«Intersnauta» en el sur del país, entrevista a Javier Gofin.

Intersnauta es el nombre del proyecto solista de Javier Gofin  fluyendo desde la ciudad de Bariloche. Fue un verdadero placer escuchar su producción sonora y haber tenido un interesante intercambio de opiniones que derivó en esta entrevista. Por otra parte es muy estimulante encontrar artistas que dedican toda una vida a «cuidar la tarea de seguir explorando» en medio de una realidad donde todo sucede y desaparece cada vez más rápido. Son varios los puntos en común y también diferencias que hallé con el Carbonoproyecto y me pareció que nadie mejor que el propio Javier para ampliar y contarnos sobre su enfoque y experiencias. Aquí va:

Fabián Racca  Leía sobre tu actividad, entre 1984-1996 en Villa Gessell y posteriores en Bariloche, como baterista en grupos de rock, jazz, reggae, funk entre otros, y si bien la idea de «fusión» aparece ya como experimentos rítmicos, pareciera que el interés por la música experimental más definida se acentuó en algún momento de tu etapa en el sur. ¿Me podrías contar cómo se dio ese proceso, a través de qué experiencias? ¿Pensás que el hecho de vivir en ese lugar del interior influyó para el desarrollo de tus experimentos sonoros?

 Javier Gofin – Es algo complejo de explicar pero podríamos definir dos etapas de un mismo proceso. Antes de mudarme al sur viví principalmente mi actividad como Baterista donde tuve la posibilidad de aprender la rítmica base que me sirvió para el desarrollo hacia otros estados sonoros que casi de manera inconsciente tenía instalados en mi curiosidad. En el Sur, descubrí un lugar con mucha diversidad artística, entonces mi situación de Baterista continuó un proceso acelerado hacia el Músico Baterista, que no es lo mismo. Conocí músicos interesantes con una visión diferente, en Bariloche, y por el momento la Fusión era lo experimental. También iniciaba la aventura de manera personal estudiando el concepto de experimental a través de un teclado con el que desarrollaba estructuras sonoras no convencionales. El sur montañoso, como otros tantos lugares, tiene algo que no se puede describir, lleva a la introspección y esto es un ingrediente extra para situaciones Artísticas, y la Estepa Patagónica es un espacio increíblemente sonoro desde este concepto, viviendo estos paisajes es casi inevitable para quien tiene la sensibilidad…oír cierta música en su interior. Luego de un hermoso proceso de gran actividad y continuo aprendizaje hacia el 2000 me corrí de la fusión definitivamente y mi interés por lo experimental terminó de despertar. Mi inquietud como Baterista se amplió hacia el lugar de percusionista, ejecutante de generadores de sonidos, con investigaciones que surgieron en la formación de un laboratorio principalmente de improvisación a cargo de un compositor experimental local. En este lugar hubo mucha música que me influyó, convencional y no convencional, músicos locales con los que toqué y comprendí conceptos musicales que cerraron básicamente, por decirlo de alguna manera, las ideas sonoras que en esos momentos me motivaban. Luego del 2003 comencé una nueva etapa donde me encuentro principalmente en total libertad sonora y en soledad para desarrollar finalmente una visión personal sobre lo experimental, ampliando conceptos, métodos, etc, etc…

Sí, vivir en el Sur influyó y se abrieron muchas puertas a un universo musical cercano al que yo me imaginaba.

 FR-¿Pasaste por alguna instancia de educación formal en música o todo tu trabajo es autodidacta?

 JG – Tengo en mi historial… dos clases de batería regaladas (porque no las podía pagar… jajaja!) y luego el laboratorio de improvisación experimental con O. Vásquez (año 99, 2000), que creo… fue una idea grupal… éramos 3, un violinista y guitarrista (eléctrica), otro guitarrista que incursionaba en medio del trabajo en el teclado y yo tocando generadores de sonido y percusión, esto duró 3, 4 sesiones. Sí, definitivamente mi trabajo es autodidacta… y está en todos esa capacidad… pero bueno… a mucha gente esta palabra o condición la asusta!… un académico fana diría – ¡socorro aprendió solito!… ¡no lo puedo comprender!…- y esto pasa no sólo con el Arte.

 FR-¿Qué compositores, improvisadores, ideas u obras contemporáneas forman parte de tus influencias o con los cuales sentís alguna identificación o puntos de contacto?

 JG – Bueno… no se pueden dejar de nombrar a John Cage, Juan Carlos Paz y Mauricio Kagel, ellos son más bien escuela, pero mis influencias son diversas y eclécticas: King Crimson, Zorn, Música aborigen original (OJO! no folklore), sino la música nativa, música raíz, la más pura que pueda encontrar, de culturas como la japonesa con la potencia de los KODO y sonidos sutiles, Mbya guaraní en nuestro país, africanas con su percusión con estructuras únicas ancestrales y en lo arábigo la sonoridad especial de voces e instrumentos de cuerda y otras tantas culturas. En estas músicas raíz encuentro una visión espacial sobre el sonido, no se trata de notas, son mas bien una representación de un estado vivencial, son imagen y sonido. También Bjork, Uakti, E. Sharp, Y. Tersen y otros. Pero considero que la música aborigen que nombré es mi influencia principal actual, hay algo en ella que me llama profundamente la atención, porque es mucho más de lo que se puede oír, me despierta sensaciones inspiradoras, tienen ingredientes que no existen en otras expresiones.

 FR– Escuchando tus discos encuentro una gran libertad compositiva donde los sonidos ocupan lugares muy definidos en el tiempo y todo muy bien grabado por más que sea de forma casera. Sin embargo definís tu trabajo como sound art precario. ¿En qué sentido considerás que esto es así?

 JG – Sound Art Precario es un concepto físico, una manera de incluir la precariedad de los generadores de sonido que utilizo, más la batería, un único barato y humilde micrófono y una Tascam vieja que grababa en casette y le sumamos también para cerrar el cuadro, el hecho de  que grabo el material donde puedo y dé, la comodidad. La calidad final es casi lo que quiero pero se plasman las ideas noblemente.

 FR– Me gustaría saber un poco sobre tu proceso creativo, ¿cómo es, qué lo dispara, es una práctica diaria, qué rol tiene la improvisación en los resultados finales?

 JG – La improvisación y el oído son lo principal, la organización es lo que sigue. El proceso es simple, no es algo diario, va madurando y un día aparecen ciertas claridades por algún sonido o inclusive situaciones e imágenes que hayan despertado a nuevas ideas o quizá a incursionar en algo que va tomando forma a partir de su aparición. Dejo que este proceso se realice con naturalidad y a su tiempo, sino no sale nada. Generalmente nacen muchas propuestas a la vez que organizo y sigue el proceso de elaboración. O sea, busco comprender hacia dónde me lleva lo que voy tocando, escuchando y grabando, mezclando primero mentalmente cada pieza y analizando detalles, hasta escuchar y encontrarlo casi cerrado (es un proceso que sostengo mientras desarrollo mi vida cotidiana) para luego mezclarlo en un programa digital simple. Esto puede durar días o meses, hasta lograr 8, 10 piezas con una forma determinada para terminar de pulir. Siempre intento armar conceptos en cada grupo de composiciones nuevas, entonces decido por ejemplo que todo sea acústico o crudo o que tenga algún mínimo efecto digital o ambiente determinado. Pero como suelo ejecutar los instrumentos y generadores de sonido de manera particular y ellos tienen sonidos especiales, últimamente quiero que eso tenga mucho valor como el resto de todo lo que se puede escuchar en cada track.

 FR-Incursionás también en los sonidos terapéuticos con el uso de cuencos sonoros, ¿cuál es tu relación e interpretación de este enfoque actualmente?

 JG – Utilizo poco los cuencos en estos últimos trabajos, pero los uso a diario de manera personal como un modo de conectar con la vida de otra manera, es un sonido especial que modifica aunque no nos demos cuenta. Estuve dando sesiones de meditación con Cuencos sonoros grupales e individuales, es un estado muy especial y recomendable como método sanador y de apertura hacia otra forma de pensamientos. El sonido en todas sus versiones modifica todo silenciosamente… para bien o para mal…

 FR-¿Te ganás la vida con alguna actividad relacionada a tu trabajo artístico? ¿Con qué otros músicos compartís estas inquietudes en Bariloche?

 JG – La vida me la gano con otra cosa, donde a veces aplico (cuando me dejan) algo de arte. En otra época también vendí algunos cuadros de mi autoría, actividad que va paralela a mi desarrollo musical y dediqué un tiempo a dar clases de batería pero ya dejé de dar tantas explicaciones… jaja!. Ultimamente no estoy en contacto con músicos con los que pueda compartir mis ideas sonoras, es muy personal esta etapa que estoy viviendo y estoy por ahora bien así. Ya volveré al tema… cuando aparezcan las personas adecuadas para algo nuevo que llame mi atención.

 FR– ¿Cómo ves la receptividad hacia la música experimental en el interior comparado a las ciudades como Buenos Aires, por ejemplo?

 JG – La música experimental, lamentablemente, se esta bastardeando, hay una confusión entre lo experimental y lo «raro sin sentido y sin propuesta diferente» (término discutible), se está estandarizando como justamente no tiene que suceder. La recepción en Buenos Aires creo que está estandarizada, la globalización tiene sus pro y sus contra… Lo que logro escuchar es más de lo mismo. En el interior, presiento que todavía lo comercial no arrasó con todo pero no nos descuidemos… En Bariloche por ejemplo viví una época de gran diversidad y había lugares dispuestos a mostrar Arte experimental y gente hambrienta de escuchar algo diferente, pero actualmente las cosas ya no son así. Y los que no caímos en la hipnosis estamos mas bien recluidos a continuar la tarea.

Intersnauta: Intersticios y navegante. 

JG – Siempre tengo una visión integral de la música, ésta se compone no sólo de sonidos mezclados sino de ambiente, de estados, imágenes y otros tantos aspectos (los intelectuales de la música no piensan lo mismo), esto también amplía en mi caso lo que Intersnauta quiere contar.

Y acá viene, para algunos, lo conflictivo!

Estamos invadidos y mal acostumbrados a escuchar música (entre») que nos dice que pensar, que cantar, como movernos y hasta cómo tocar en nuestros instrumentos, las academias programan, técnica e intelectualmente a personas para que se expresen de determinada manera, y hacer lo que les enseñaron perfectamente. Muchos terminan siendo grandes músicos y los mas curiosos en un intento de abandonar lo aprendido en busca de otra visión sonora, sin elementos, comienzan la aventura de lo experimental y la decisión de seguir con un mapa sin caminos o volver… el miedo puede engañarnos, el ego y los prejuicios, cómodos y acentuados lucharán contra lo desconocido. Con constancia y convicción podemos dibujar en la arena a orillas del mar sabiendo que una ola borrará lo hecho.

Abandonar lo aprendido para conectar con lo propio de cada uno, es un paso hacia la libertad compositiva, estética y sonora… y porqué no… en todas las expresiones artísticas.

Estoy convencido que existe una música diferente por cada ser humano, el «ser un músico» no existe, existe la necesidad de expresarnos y la expresión es comunicación, conectar con otro, solo decidimos como y con que, entonces nos ubicamos en algún lugar con nombre para comenzar siendo algo claros y nos presentamos, -«yo soy músico»- … que es sólo un título.

Lo experimental es la experiencia, eso que y como dibujamos en la arena a orillas del mar.

Todo fue experimental alguna vez, practicar arte experimental no sólo es romper reglas establecidas, es proponer, no algo más…no alternativo… es una actitud y punto de vista.

(octubre de 2012)

En este sitio podrán acceder a escuchar y/o descargar algunos materiales:

http://intersnauta.wordpress.com/

Los discos iniciales del Grupo de Música sin Nombre por CPRecords

Si hay algo que caracteriza a la música experimental en general es la enorme cantidad de grabaciones que se acumulan en cada caso particular con distintos fines. En el CP el archivo  alberga cientos de horas de las cuales alcanzamos a extraer muestras en formato de discos solo de unas pocas (aunque parezcan muchas). El problema de los archivos siempre es su mantenimiento en el tiempo, tarea que tiene sentido si de alguna forma se pueden compartir sus contenidos. Pienso que internet es la forma más directa y accesible para quienes desarrollamos toda nuestra actividad con cero presupuesto, y si en un futuro este servicio colapsa, pues bien, al menos unos cuantos tuvieron acceso a la información alguna vez. Es agradable comprobar que todo lo que se publica siempre alguien lo descarga, aunque en general haya muy poca gente que ofrezca un comentario como devolución. Por otro lado es tarea muy compleja saber a ciencia cierta como funcionan los mecanismos entre medios, mediadores y público en la red, solo puedo observar que es notable como se busca lo seguro, lo ya reconocido aunque base su cartel en la alternatividad, es decir, nada que demande un esfuerzo propio de discernimiento. Por suerte siempre hay quienes buscan con auténtica curiosidad y sin prejuicios, o en todo caso exponiéndolos a una posible auto-revisión. De ninguna manera esto significa que uno se muestre como poseedor de verdades, nada más aburrido y lejos de la dinámica de la vida en general como esa creencia, simplemente nos animamos a nadar en estas aguas sonoras y expresivas sin certezas pero con mucha pasión y satisfacciones. Y uno de los momentos más interesantes es «la escucha», para eso es una grabación y está  ahí guardada esperando.

Por todo ello y ante la demanda inusitada de materiales carbónicos que nadie se enteró que existieron  o quedaron fuera del menú de la época, CPRecords sigue presentando discos de su archivo. En este caso los dos artefactos iniciales del Grupo de Música sin Nombre en el 2006. (FR)

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/12-2012-grupo-de-musica-sin-nombre/

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/13-2012-ii-por-grupo-de-musica-sin-nombre/

Más ediciones de El balde carbónico de la Misericordia por CPRecords

Podría decirse que inauguramos una nueva modalidad de ediciones de discos «por lotes», algo que surge de la acumulación desmedida de material listo para ser publicado desde hace tiempo, y de que algunas experiencias particulares en el CP, como El balde carbónico de la misericordia, produjeron una verdadera discografía.

En esta sociedad actual saturada de información, quienes hemos venido recorriendo un camino autogenerado,  con escasa participación en circuitos artístico-culturales,  si bien en el tiempo se fueron encontrando conexiones en otras partes fuera del cachito de planeta que habitamos, solo podemos pretender dejar una huella lo más clara posible sobre lo experimentado y producido. A esta altura de nuestras vidas está claro que uno no sigue con estas prácticas impulsado por la idea de hacer algún tipo de carrera, de llegar a algún lado, o sentir que lo que hace tiene una repercusión cierta en tal o cual sector social. La motivación más recurrente en el carbono es y ha sido la necesidad de búsqueda, de ejercitar una práctica musical o sonora en continuo cambio, de hacer para ver  qué pasa en ese momento,  darle una oportunidad a lo que realmente sale y relacionarse con eso,  y con frecuencia  grabar dicho proceso como una muestra para escucharla, analizarla o volver a reutilizarla cuantas veces se quiera.

Esta fue en líneas generales la práctica en la que se basó El balde carbónico para hacer crecer internamente la confianza imprescindible a la hora de funcionar como banda de improvisación libre no académica y en un ambiente como el pampeano (o argentino en general?), muy conservador en cuanto a música, donde está más aceptada la experimentación en otras áreas como las artes plásticas por ejemplo.  En tal contexto, entonces, es lógico que en un proyecto que se anima a no hacer lo que se espera sino lo que sinceramente siente y hace, hay que estar dispuesto a consecuencias muchas veces negativas, que pueden tensionar y generar conflictos que desgasten a cualquier grupo humano. Al contrario de lo que planteaban muchas críticas sobre todo locales (de gente que en realidad no quería ahondar mucho en el tema), el nivel de autoexigencia en El balde… era altísimo, pero claro,  difícil de apreciar porque no pasaba por repetir todos los días lo mismo en un ensayo, sino que el objetivo era expandir en cada sesión la comunión en tiempo real con el sonido y lo que se siente como música, escuchar cada vez más todo lo que sucedía simultáneamente y llegar a ese punto sublime donde no se trata de interactuar deliberadamente, de encajar en lo que el otro está haciendo, sino que lo que suena es el resultado de las complejas decisiones individuales fluyendo entre una sola y muchas músicas distintas a la vez, lo que me gusta llamar una convivencia sonora, cimentada en el respeto y la igualdad de oportunidades en el juego. Y esto no quiere decir que siempre se va al terreno del ruido blanco o del no-formato, prueba de ello son la cantidad de canciones que surgen como si estuvieran planeadas, algo muy divertido de experimentar a sabiendas de su condición efímera.  Después de todo  si alguien las quiere escuchar de nuevo, bueno, para eso está la grabación señores, y esos robots a los que se les aprieta el repeat y ya está!!

Damas y caballeros y valientes propietarios de robots en general,  gracias a CPRecords aquí están los discos que documentan una parte significativa de esas sesiones, hay varias más horas grabadas que tal vez algún día editemos, o bien quedarán como archivos que se sumen a cientos de grabaciones testigos de toda una historia vibrando desde un rincón en La Pampa. (Fabián)

Ventosum (2007)  https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/05-2012-ventosum-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/
After the chicken(2007) :https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/06-2012-after-the-chicken-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/
lo+dnero(2008) :https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/07-2012-lodnero-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/
A que se parece(2008) :https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/08-2012-a-que-se-parece-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/
Amasando la masa(2008) :https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/09-2012-amasando-la-masa-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/
Cosa de mutantes(2008) :https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/10-2012-cosa-de-mutantes-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/ 
Tónico kraut(2008):https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/11-2012-tonico-kraut-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/ 

«Ventosum» -por El balde carbónico de la misericordia- publicado en CPRecords

 

El balde carbónico de la misericordia, grupo que marcó toda una etapa en el  Carbonoproyecto estuvo activo entre 2007 y 2009. Alejado en tiempo y lugar, como otros proyectos experimentales ignotos en el país, representó una suerte de evolución natural en el devenir del CP. Sus integrantes venían de formar parte de distintas experiencias previas en general como dúos o tríos y era hora de probar la alquimia de todos esos disímiles personajes en un colectivo de improvisación. La mezcla, como era de esperarse resultó en un mundo con identidad propia, en una vivencia musical  de enorme plasticidad donde cada encuentro revelaba más posibilidades a explorar. Si hubiera que definir lo indefinible en el marco de algún género musical tal vez el que mejor abarcaría un conjunto de influencias como el rock,el jazz, el folklore, el noise, la experimentación sonora entre otras, sería el «free rock», como una manera de conectar con el espíritu de liberación que puede encarnar el rock en ocasiones,  algo que poco tiene que ver con los condicionamientos del mercado y su fábrica de públicos.

Son varios los discos de El Balde carbónico…. que están esperando junto a tantos otros materiales acumulados durante años, por su publicación. Y que mejor lugar que nuestro CPRecords, hogar de híbridos, de cruce de caminos, de pequeñas burbujas de libertad. Y más allá de que toda grabación es pasado, no se publican discos o documentos de otras épocas por una obsesión de archivo (al menos no solo por eso), sino porque consideramos que aún tienen algo para dar a quien esté dispuesto.

 

 

«Ventosum» primer disco de El Balde carbónico de la misericordia grabado en 2007, listo para ser escuchado y/o descargado por CPRecords.

https://carbonoproyecto.net/cprecords/discos/05-2012-ventosum-por-el-balde-carbonico-de-la-misericordia/