Dronosaurio suelto…en CPRecords!

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Queridos sobrevivientes del mareo comunicacional con los que siento que vale la pena compartir momentos y tesoros que nos enriquecen el camino, les quería contar que en CPRecords está disponible online el primer disco de Dronosaurio. Se trata de un proyecto paralelo a “Stereopomos”, que surge de las sesiones como dúo de Mario Ayala y Néstor Polenta, quienes invitaron a Gabriel Pereira Spurr (artista uruguayo, residente en BsAs y con muchos años de vida junto a la música experimental), a sumar su trabajo en lo que bien podríamos llamar: un genuino viaje de “power trio drone” (aunque no exista tal cosa).

Como se sabe, algunos encuentros creativos no tenían posibilidades antes de la web (la prehistoria a esta altura), limitados por cuestiones de distancias geográficas pero también de información. Lo cual no  quiere decir que el mundo de internet actual (cada vez más manipulado por el negocio) sea solo lugar de alabanza a la santa tecnología que todo lo puede, sino que en esta especie de “Selva Hypermecánica” virtual  donde deambulan nuestras cabezas, siguen latentes, voluntad de búsqueda mediante, muchos caminos sustanciosos para recorrer, intercambiar y producir. En lo que se refiere al campo experimental, diría que su suerte y expansión habría estado relegada a pequeños grupos de personas muy aisladas entre ellas, sin el universo de colaboraciones y entrecruzamientos en tiempo real que se pueden dar a través de la web como herramienta. Y justamente en esa dimensión de lo colaborativo quiero inscribir esta excelente muestra de inspiración compartida a la distancia, de calidad y evolución en el manejo de un lenguaje sonoro particular. Aquí los tiempos de la improvisación salen y entran del metrónomo en una relación natural, que se da como una respiración del sonido que vuela y camina con el drone integrado a su cuerpo musical.

A primera impresión me resultó notable la convivencia entre la incisiva guitarra y manejos de Gabriel, con ribetes Crimsonianos (disculpas por la obviedad) y con cierta electrónica luminosa de los 70’s que juega entre loops, las olas de teclados y guitarra expandida de Mario y Néstor. Pero las sucesivas escuchas (y por mérito de Dronosaurio), me fueron liberando felizmente de toda asociación superficial y me pude  sumergir en el disfrute de un paisaje pleno de intensidades que emanan de cada uno de los tracks. Por ello espero que disfruten este disco, que lo habiten con su escucha abierta, emotiva, ejercicio imprescindible para la supervivencia del espíritu en medio de la Selva Hypermecánica. (FR)

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