⁅sヨ y Spurr en CPRecords

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De entrada, el título [Mini EP Anacrónico], me resultó descriptivo (sabiendo la forma en que se realizó), pero también como una suerte de “advertencia” al consumidor: cuidado este disco puede resultar anacrónico (o, ¡cuidado, fumar puede causar cáncer!… sin embargo el tipo igual fuma y disfruta y al fin lo pisa un colectivo).

La energía de estos tracks se defiende sola, claro, pero uno de los ganchos de la escucha dedicada de discos u obras, es que son buenas ocasiones para convocar y revolver las piezas del rompecabezas sin fin que uno acumula con los años en la memoria, descubriendo nuevas conexiones. Si eso ocurre, la experiencia vale la pena y el disfrute asociado es duradero.

Escuchar, como decía la querida Pauline Oliveros, es una práctica voluntaria (para “oír” no es necesario prestar atención). Y hoy más que nunca, esa frase cobra la dimensión de herramienta esencial de autodefensa/resistencia ante tanta saturación de datos y demanda de nuestra vapuleada y cada vez más frágil atención.

Recorriendo en loop el trabajo de Simón y Gabriel (y alternando con escuchas del disco de 2012 de donde salen las pistas originales, una delicia aparte), me conmueve el gesto de uno y otro. El de Gabriel que consciente de la entidad que poseen esas piezas incluídas en el primer álbum de ⁅sヨ, tiene la rebeldía para dejarse llevar por sus instintos musicales que reaccionan ante unas minimalistas y encantadoras melodías de bajo y mezclas sonoras. Y el de Simón, que en un gran gesto de apertura y curiosidad experimental, libera unas canciones muy caras a sus sentimientos (que él ya daba por terminadas), para que Gabriel pueda expresar con su guitarra y su voz una particular resonancia personal con ellas y darles nueva vida.

De forma espontánea este disco se construyó al mejor estilo del mail-art,  a través de ámbitos geográficos distantes entre sí (San Rafael-Villa Ballester), y de un arco temporal visible (2012-2018), o bien los treinta años de diferencia entre Simón y Gabriel que demuestran que el espíritu musical convive sin edades en cada uno. Y a riesgo de que mis comentarios sean los que resulten anacrónicos, no me canso de repetir eso de que la música generada mediante procesos experimentales, sin ataduras –ni afectaciones- de género, es un terreno fértil para el ensayo de nuevas convivencias sonoras y humanas y más allá. Por ello celebro su existencia y múltiples encarnaciones, como en este bello trabajo que nos regalan ⁅sヨ y Spurr, por CPRecords. (FR)

Acceder al disco AQUI

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Reseña: Adriana de los Santos “Ground 0”

Dice Paul Quignard en “El odio a la música”: “¿Cuál es la entonación originaria de la música? ¿Por qué hay instrumentos de música? ¿Por qué los mitos prestan atención a su nacimiento?”. Preguntas que aceptan variadas respuestas e interpretaciones.
Adriana-Ground Zero

     https://adrianadelossantos.bandcamp.com/releases

Calor pasión cambio quiebre faro musa.

Ella abre los espacios y los llena.
No existe fuego más ardiente, que el que escupen las vísceras.
Lo sabe – o infiere -, y se divierte. Goce. Puro.

Pasión por el descubrimiento, por el ingreso a zonas vedadas (para otros), por la irrupción.

El cuerpo / los cuerpos se contorsiona/n, como una cuerda, como una llama.

No hay vuelto por la vuelta ni retorno cierto y, mientras el alquimista prepara su fuego, ella dispara sus dardos. Y acierta.

El sonido – o la falta de él (lo mismo desde otro ángulo) -, vuelve día la oscuridad y viceversa. Los huesos se hacen astillas y la cabeza, o lo que queda, cede su espacio.

Las barreras se derrumban. Las defensas son, sólo, un fantasma.
La mirada se enciende, la piel se eriza y las entrañas arden.
Imágenes pesadillas fantasías prohibidas.
La piel arrancada a jirones escupe brebajes que disparan, directo al plexo, a la ciencia que fue dogma.

El cambio es impredecible, a menudo sangra y muta, resistiendo identificaciones como tal.

No hay un par de dedos iguales, reaccionando a golpes variables, atomizados, independientes de sentido, de un sentido (o de varios), a menudo no se reconocen.
La misma tela jamás recibe dos pinceladas iguales, una tecla tampoco, aunque reconozca el golpe, o el roce.

Fragmentos de historias, uniéndose, siempre cambiantes. Parábolas. Humeantes visiones, el sexo escapa por las grietas y las aguas no se calman. ¿Quién define lo que no fue?, lo que nunca fue. ¡El azar!. Tal vez.

Como si nada fuese cierto, la historia se reconstruye de fragmentos, de magdalenas, de pesares, de goces y ciencias crípticas. También de sonidos y silencios.

Sofá de pinches ardientes, estiletes que liberan, diez dedos que son armasinstrumentosherramientas. Y más, mucho más. Si los laberintos fuesen interminables buscaría ese piano, como provocadora compañía para soledades que se presumen longevas.
Rectas intermitentes, curvas inacabadas, espirales centrípetos, carne ardiendo y diez dedos.
Diez
Dedos
O más
Ya no importa.

Adriana de Los Santos-adriana

Adriana de Los Santos-elotrotango

Después de más de treinta años de carrera, que incluyen participaciones con algunos de los referentes nacionales e internacionales más influyentes de los últimos años dentro del campo del “experimentalismo”, infinidad de conciertos en el país y el exterior, una tarea docente que incluye discípulos de múltiples nacionalidades, y muchos etcéteras más; Adriana de los Santos se dispuso a dejar su primer registro sonoro. Celebremos.

 

Este “Ground 0” – alejado de torres gemelas y cercano al espíritu de John Cage -, se manifiesta como un punto de inicio. Auguramos un punto de quiebre en su carrera, o un nuevo disparador de la misma.
Junto a socios provenientes del free jazz, la tradición experimental argentina y la performance, como Guillermo Gregorio, —–Carlé Costa, Mono Hurtado, Agustín Genoud, Fernando Perales, Sam Nacht + Grod Morel, Migma y Andrea Pensado, nos encontramos con una especie de resumen, sumamente acotado es cierto, de una trayectoria que, parece, siempre a punto de recomenzar. Resulta medianamente cierto que, para iniciar algo nuevo, hay que terminar con algo viejo; aunque no estoy seguro que esto aplique en el caso que nos ocupa.

De los Santos se reinicia y se reinventa permanentemente. Desde el piano y fuera de él.
Nunca fue una artista limitada a un solo espacio, de hecho, si algo la caracteriza, es su indomable búsqueda estética para confirmar y sostener una postura ética de un compromiso pocas veces visto.
Y es el piano su arma favorita para expresar y cautivar, el socio eterno para ejemplificar un contrato sellado a fuego, con el compromiso que define una existencia.
Síntesis de huracán y hechicera, de los Santos arremete, mezcla, une, desagrega – sin el menor atisbo de complacencia -, sonidos y silencios, con cada uno de los compañeros de ruta escogidos; haciendo añicos convenciones, incluso aquellas que se erigieron en pos del “vanguardismo”.
El idioma de estos tiempos, apenas, está comenzando a escribirse y, tengo para mí, que a Adriana de los Santos le corresponden algunas páginas.
Brindo por ello.
Horacio J. Ferreras
melafu@gmail.com

[No hay que comprar para tener, hay que comprar para sostener.]