Hace unos meses se inició la tarea de publicar a través de CPRecords no solo materiales nuevos sino archivos de distintas épocas. Y parte importante de la política de edición del netlabel es darle valor a la historia o conceptos asociados a la producción sonora. Precisamente muchos de los discos surgidos dentro del CP tienen, aparte de su lógica condición de obra, un sentido documental sobre las experiencias, procesos, ideas y contexto dentro o a partir de los cuales surgieron esas grabaciones. Esto no significa que todo lo que se publique tenga que ser así, sino que como se mencionó, es parte de los intereses que impulsan a mantener el espacio del Carbonoproyecto en el tiempo.
Por todo lo dicho y algo más, CPRecords presenta tres nuevas ediciones de archivo correspondientes a 1996, 1997 y 1998, grabados en distintas etapas en el bulinutópicoen Santa Rosa, La Pampa. Tres discos con historia.
Si hay algo que caracteriza a la música experimental en general es la enorme cantidad de grabaciones que se acumulan en cada caso particular con distintos fines. En el CP el archivo alberga cientos de horas de las cuales alcanzamos a extraer muestras en formato de discos solo de unas pocas (aunque parezcan muchas). El problema de los archivos siempre es su mantenimiento en el tiempo, tarea que tiene sentido si de alguna forma se pueden compartir sus contenidos. Pienso que internet es la forma más directa y accesible para quienes desarrollamos toda nuestra actividad con cero presupuesto, y si en un futuro este servicio colapsa, pues bien, al menos unos cuantos tuvieron acceso a la información alguna vez. Es agradable comprobar que todo lo que se publica siempre alguien lo descarga, aunque en general haya muy poca gente que ofrezca un comentario como devolución. Por otro lado es tarea muy compleja saber a ciencia cierta como funcionan los mecanismos entre medios, mediadores y público en la red, solo puedo observar que es notable como se busca lo seguro, lo ya reconocido aunque base su cartel en la alternatividad, es decir, nada que demande un esfuerzo propio de discernimiento. Por suerte siempre hay quienes buscan con auténtica curiosidad y sin prejuicios, o en todo caso exponiéndolos a una posible auto-revisión. De ninguna manera esto significa que uno se muestre como poseedor de verdades, nada más aburrido y lejos de la dinámica de la vida en general como esa creencia, simplemente nos animamos a nadar en estas aguas sonoras y expresivas sin certezas pero con mucha pasión y satisfacciones. Y uno de los momentos más interesantes es «la escucha», para eso es una grabación y está ahí guardada esperando.
Por todo ello y ante la demanda inusitada de materiales carbónicos que nadie se enteró que existieron o quedaron fuera del menú de la época, CPRecords sigue presentando discos de su archivo. En este caso los dos artefactos iniciales del Grupo de Música sin Nombre en el 2006. (FR)
Podría decirse que inauguramos una nueva modalidad de ediciones de discos «por lotes», algo que surge de la acumulación desmedida de material listo para ser publicado desde hace tiempo, y de que algunas experiencias particulares en el CP, como El balde carbónico de la misericordia, produjeron una verdadera discografía.
En esta sociedad actual saturada de información, quienes hemos venido recorriendo un camino autogenerado, con escasa participación en circuitos artístico-culturales, si bien en el tiempo se fueron encontrando conexiones en otras partes fuera del cachito de planeta que habitamos, solo podemos pretender dejar una huella lo más clara posible sobre lo experimentado y producido. A esta altura de nuestras vidas está claro que uno no sigue con estas prácticas impulsado por la idea de hacer algún tipo de carrera, de llegar a algún lado, o sentir que lo que hace tiene una repercusión cierta en tal o cual sector social. La motivación más recurrente en el carbono es y ha sido la necesidad de búsqueda, de ejercitar una práctica musical o sonora en continuo cambio, de hacer para ver qué pasa en ese momento, darle una oportunidad a lo que realmente sale y relacionarse con eso, y con frecuencia grabar dicho proceso como una muestra para escucharla, analizarla o volver a reutilizarla cuantas veces se quiera.
Esta fue en líneas generales la práctica en la que se basó El balde carbónico para hacer crecer internamente la confianza imprescindible a la hora de funcionar como banda de improvisación libre no académica y en un ambiente como el pampeano (o argentino en general?), muy conservador en cuanto a música, donde está más aceptada la experimentación en otras áreas como las artes plásticas por ejemplo. En tal contexto, entonces, es lógico que en un proyecto que se anima a no hacer lo que se espera sino lo que sinceramente siente y hace, hay que estar dispuesto a consecuencias muchas veces negativas, que pueden tensionar y generar conflictos que desgasten a cualquier grupo humano. Al contrario de lo que planteaban muchas críticas sobre todo locales (de gente que en realidad no quería ahondar mucho en el tema), el nivel de autoexigencia en El balde… era altísimo, pero claro, difícil de apreciar porque no pasaba por repetir todos los días lo mismo en un ensayo, sino que el objetivo era expandir en cada sesión la comunión en tiempo real con el sonido y lo que se siente como música, escuchar cada vez más todo lo que sucedía simultáneamente y llegar a ese punto sublime donde no se trata de interactuar deliberadamente, de encajar en lo que el otro está haciendo, sino que lo que suena es el resultado de las complejas decisiones individuales fluyendo entre una sola y muchas músicas distintas a la vez, lo que me gusta llamar una convivencia sonora, cimentada en el respeto y la igualdad de oportunidades en el juego. Y esto no quiere decir que siempre se va al terreno del ruido blanco o del no-formato, prueba de ello son la cantidad de canciones que surgen como si estuvieran planeadas, algo muy divertido de experimentar a sabiendas de su condición efímera. Después de todo si alguien las quiere escuchar de nuevo, bueno, para eso está la grabación señores, y esos robots a los que se les aprieta el repeat y ya está!!
Damas y caballeros y valientes propietarios de robots en general, gracias a CPRecords aquí están los discos que documentan una parte significativa de esas sesiones, hay varias más horas grabadas que tal vez algún día editemos, o bien quedarán como archivos que se sumen a cientos de grabaciones testigos de toda una historia vibrando desde un rincón en La Pampa. (Fabián)
El balde carbónico de la misericordia, grupo que marcó toda una etapa en el Carbonoproyecto estuvo activo entre 2007 y 2009. Alejado en tiempo y lugar, como otros proyectos experimentales ignotos en el país, representó una suerte de evolución natural en el devenir del CP. Sus integrantes venían de formar parte de distintas experiencias previas en general como dúos o tríos y era hora de probar la alquimia de todos esos disímiles personajes en un colectivo de improvisación. La mezcla, como era de esperarse resultó en un mundo con identidad propia, en una vivencia musical de enorme plasticidad donde cada encuentro revelaba más posibilidades a explorar. Si hubiera que definir lo indefinible en el marco de algún género musical tal vez el que mejor abarcaría un conjunto de influencias como el rock,el jazz, el folklore, el noise, la experimentación sonora entre otras, sería el «free rock», como una manera de conectar con el espíritu de liberación que puede encarnar el rock en ocasiones, algo que poco tiene que ver con los condicionamientos del mercado y su fábrica de públicos.
Son varios los discos de El Balde carbónico…. que están esperando junto a tantos otros materiales acumulados durante años, por su publicación. Y que mejor lugar que nuestro CPRecords, hogar de híbridos, de cruce de caminos, de pequeñas burbujas de libertad. Y más allá de que toda grabación es pasado, no se publican discos o documentos de otras épocas por una obsesión de archivo (al menos no solo por eso), sino porque consideramos que aún tienen algo para dar a quien esté dispuesto.
«Ventosum» primer disco de El Balde carbónico de la misericordia grabado en 2007, listo para ser escuchado y/o descargado por CPRecords.
Si se produce un error en una máquina conectada (o no) a un sistema de audio y ese error se traduce en sonido, puede ser una invitación irresistible para explorar a través de la experimentación en tiempo real guiados por esa presencia sonora. Esta es la idea con la cual trabajo ocasionalmente en una serie específica que utiliza sonidos de errores o fallas en computadoras o máquinas varias y/o dispositivos de audio, que denomino T-errormachine.Dichos accidentes pueden ser debido a errores propios en conexiones, o elecciones de efectos, funciones, etc, o bien maquinales. Se trata de un concepto muy conocido entre los cultores del «glitch art» pero que en mi caso se desarrolla como una de las infinitas variantes que ofrece la práctica de la improvisación a partir de la escucha posible del entorno sonoro. Es decir, lo que sucede más allá de nuestro control puede tener un sonido que actúe como disparador de una respuesta improvisatoria, y por suerte en el espacio psico-físico del CP, eso puede suceder en cualquier momento….
Los invito a probar la escucha de una de estas experiencias sonoras publicada por el sello Amor Loco desde Buenos Aires, y descargarla gratuitamente si lo desean. Grabado en el 2008 en Toay, La Pampa.