El verdadero desierto?

El término desierto se instaló como la justificación del genocidio indígena y el robo de sus tierras en la «campaña del desierto» a cargo de Julio A. Roca, a fines del siglo XIX. Desierto para ellos era un lugar sin civilización, una enorme extensión que nadie usaba, solo recorrida por salvajes que había que erradicar o someter. En esta visión se trataba de un territorio vacío, la nada sobre la que construirían un mundo a su medida. Esta representación se convirtió en la más aceptada por la sociedad hegemónica.

Pero esa nada, en el más áspero de los casos, es una zona árida llena de vida, con una asombrosa biodiversidad adaptada a la escasez de agua y al clima extremo, condiciones que las sociedades indígenas conocían al detalle y aprovechaban para vivir organizados según sus propios códigos. Pero los mercaderes, promotores y guardianes de la conquista nunca pudieron ni quisieron verlo de ese modo, porque ellos son los verdaderos constructores de desiertos…
Árida es un acontecer sonoro documentado en una grabación, es un trance espinoso que se manifiesta a escondidas del ruido sordo y controlador de gran parte de la cultura local.  En los días que grabamos esta improvisación, viajamos a Leubucó, donde está el enterratorio del cacique Mariano Rosas, un lugar hermoso y terrible a la vez, donde solo pudimos estar en silencio en compañía del dolor soplando entre los chañares..mientras en Santa Rosa las campanas de la catedral son el sonido implacable de cada hora… Árida es una de las epifanías de Ensamble del Espinal

                                                      Ludmila Ayala – violín; Fabián Racca – guitarra, pies y voz; Mario Ayala – guitarra procesada. Improvisación grabada en enero de 2011 en La Casita de Carbono.

60×60 Vermilion Mix en La Pampa

El próximo 20 de marzo, a las 21 hs se presentará Vermilion Mix 60×60, en el Teatro Español de Santa Rosa (La Pampa). El 60×60 es un proyecto anual, coordinado por Robert Voisey, director del sello de música electroacústica Vox Novus, de Nueva York, que incluye 60 piezas de compositores de diferentes partes del mundo cuyos trabajos sean de una duración de 60 segundos o menor.

Desde su debut en 2003, las convocatorias de 60×60 han recibido miles de envíos de audio desde más de 30 países, ha producido shows de radio y colaborado con multimedia (incluyendo danzas, video, escultura y fotografía), y ha lanzado varios álbumes de audio. Cada año se seleccionan piezas que integran diferentes mezclas.

En el caso de la mezcla Vermilion Mix, participan músicos de Canadá, México, Inglaterra, Francia, EE.UU., Escocia, Alemania, Brasil, China, Holanda, Italia, Serbia, Grecia y Argentina. Esta edición es auspiciada parcialmente por la ICMA (International Computer Music Association). Los trabajos incluidos fueron creados específicamente para la Edición Roja 2010 presentada por la Stony Brook University en New York, que consiste en una serie de seis Mixes (mezclas) que llevan los nombres de diferentes matices de rojo: Burgundy (Borgoña), Crimson (Carmesí), Magenta, Sanguine, Scarlet (Escarlata), y Vermilion (Bermellón). Estas seis mezclas reúnen un total de 360 trabajos de 1 minuto cada uno de compositores de todo el mundo. El único antecedente de presentación de una mezcla de este tipo en Argentina es de otra versión, Magenta Mix, que tuvo lugar en Buenos Aires el 01-10-2010, organizada por el Departamento de Artes Musicales y Sonoras del IUNA (Instituto Universitario Nacional de Artes).

A partir de una propuesta de Robert Voisey y Vox Novus para que Fabián Racca, autor de uno de los trabajos seleccionados (que puede escucharse aquí) presentara el Vermilion Mix original -60 tracks de audio- en La Pampa, se decidió hacer una propuesta más amplia, a través del Carbonoproyecto, convocando a artistas pampeanos en su mayoría y otros de provincias como Córdoba y Buenos Aires, a trabajar a partir de estas músicas experimentales desde distintas manifestaciones como fotografía, danza, teatro, video, escultura, pintura, dibujo y artes circenses entre otros.

De este modo, esta presentación será la primera del 60×60 Vermilion Mix en Argentina. Esta versión es un multimedia que construye a partir del concepto de artes integradas, produciendo colaboraciones entre creadores de diferentes partes del mundo y autores regionales.

Los artistas que participan son Jimmy Rodríguez, Nicolás Márquez, Betina de la Cruz, Ana Belmonte, Alicia Vignatti, Daniela Rodi, Laura H., Ludmila Ayala, Lihue Pumilla, Silvana Staudinger, Vicky Corral, Lucas Ayala, Bibi González y Taller del patio, Nadia Grandón y La Espina, Rubén Schaap, Fabián Racca, Adriana Muñoz y alumnos del CREAr, Temponautas, Dini Calderón, Ricardo Echaniz, Santiago Echaniz, Laura González, Jimena Cabello, Alejandro Urioste, Florencia Pumilla, Gastón Balbo, Cristian Alcalde ‘Tian’, Micaela Basso, Lis Cofré, Federico Barabino, Ricardo Malsam Cabral, Sergio Ibaceta, Nora Urquiza, Oscar Nicola, Natalia Sapegno, Guillermo González Schain, Juan Pablo Bertolini, Mauricio Tolosa, Silvio Tejada, Julia Oliferuk, Mariela Arzadun, Shaisa X, Anna Badillo y alumnos, Marcelo Martel, Mariela González, Gabriel González Carreño, Margarita Solé, Laura Beckman, Natalia Dittler, Raquel Pumilla, Sergio Sarik, María E. Steibel, Juan Bautista Domínguez, Gustavo Valerga, Juliana Rodríguez Poussif y Diego San Miguel.

La entrada será libre y gratuita, y desde las 20hs habrá música de sala en un formato de instalación en vivo, a cargo de un grupo de músicos experimentales de La Pampa y Buenos Aires (Mario Ayala, Leandro Ramírez, Mariela Arzadún, Ludmila Ayala) que colaboran en el evento.

Se agradece la difusión, los esperamos!

La persistencia del Orden o Sobre lo que se escucha en la Música

Antes que nada, gracias a Cielo entre hojas, que nos sugirió la lectura
de este escrito de nuestro amigo Eduardo Del Estal. Es una parte de un ensayo denominado: Breve crítica de la Razón Auditiva, en la cual se hace una reflexión y crítica sobre lo que se considera música (en la extendida sociedad occidental), y que hay detrás de estas convenciones. Recomendamos leer el ensayo completo en:
http://delestal.blogspot.com/
La persistencia del Orden o Sobre lo que se escucha en la Música
La práctica y la audición musical de las sociedades actuales constituye una anomalía en la historia de las civilizaciones. Resulta inexplicable que una cultura altamente diferenciada tecnológicamente de todas sus precedentes, con un marcado dinamismo estructural donde los valores carecen de toda solidez y permanencia, reconozca como propia, una concepción musical originada en un pasado remoto y en un contexto sensorial y cultural tan ajeno como irrecuperable.
(Aún las manifestaciones fácticas de la música popular, se fundamentan en la más rígida y estrecha aplicación de la gramática tonal, como en el caso del rock).

A diferencia de las vanguardias literarias y plásticas, la música no logró instalar nuevos hábitos auditivos exigidos por la transformación tecnológica del ambiente humano y fue ignorada por un público que reconoce las obras de Bach, Mozart, Beethoven o Wagner, como su música más propia y significativa.
En tanto la “cultura de la imagen” provoco una auténtica mutación de la percepción visual, que se suma a otras mutaciones de la ideación y de la motricidad, generadas por la digitalización cibernética y la adaptación a la velocidad y densidad de los estímulos sensoriales de las gigantescas concentraciones urbanas, la música contemporánea sólo alcanzó a aportar ciertos timbres electrónicos y una rítmica más compleja a una musicalidad que permanece aferrada a la sintaxis expresiva y a una audición orientada por el modelo del sistema tonal

No es necesario destacar que la visión del Mundo dentro de la cual se consolidó el sistema tonal dejó de existir a fines del siglo XIX, el Orden político de las monarquías absolutas, la física gravitatoria de Newton y la racionalidad absoluta del Iluminismo, han caducado y no representan el Modelo de Cosmos contemporáneo.
Solo el Orden tonal, sin presentar ninguna relación de analogía, ni ejemplificar ningún estado de cosas, sobrevive, como una estructura estética fuertemente vigente en la cultura contemporánea.
Por lo tanto, corresponde suponer la existencia de alguna propiedad determinante de la gramática tonal que la instaura como lo Real de la música, aún en el contexto sociopolítico radicalmente diferente y a pesar de la mutación perceptual acontecida a lo largo del último siglo.
Esta supervivencia de la tonalidad en un contexto donde nada la remite lleva a preguntarse qué es lo que el hombre occidental escucha en esa organización sonora para considerarla la posibilidad absoluta y definitiva del acontecimiento musical.

Resulta evidente que el Sistema Tonal comparte la esencia clausurada y circular que define a la Razón Moderna. La tonalidad como toda Forma de discurso tiene sus leyes que no son otras que las leyes de su Forma, es decir, que todo discurso enuncia, en primer término, las reglas de su propia construcción.
Y el conocimiento de esas reglas permite su legibilidad, lo que musicalmente significa que la audición debe estar determinada y su respuesta emotiva conformada, por las mismas leyes sintácticas del discurso sonoro.
La musicalidad proviene de un “acuerdo social”, de una comunidad de sentido, por la cual, ciertas formas sonoras resultarán significativas, y esas formas expresarán la resolución de toda crisis en el reposo, de toda desviación en el regreso, y de toda perturbación en el equilibrio.
Y es por esta comunidad de significados, que la música se constituye en un “lenguaje”.
A pesar de que esencialmente, la música, es absolutamente autorreferencial y los sonidos no remiten a otra cosa que a los sonidos, su organización, de acuerdo a una sintaxis formal predeterminada, les otorga la condición de “signos”.
Para la cultura occidental, no hay percepción sensorial sin inteligibilidad, no hay estética sin racionalidad, ni estímulo sin significación.
Lo Real es siempre legible, y es legible porque se estructura como lenguaje.
Aquí emerge una revelación crucial.
El ya mencionado “giro lingüístico” la estructuración gramatical de la realidad es el axioma que establece la primacía del lenguaje como fundamento cognitivo del siglo XX.
Esta concordancia meta-histórica de un mismo Modelo de Mundo sería razón suficiente para explicar la persistencia de un Orden tonal que articula la música como lenguaje.

Pero existe otra motivación más profunda para que la Música exista como lenguaje en el imaginario del hombre Occidental.

Es necesario aclarar que la Música tonal se caracteriza tanto por una relación jerárquica de intervalos sonoros como por discurrir en la trayectoria lineal de un tiempo orientado hacia un final donde se restaura el equilibrio inicial.
Concretamente, en la música Occidental no se escuchan sonidos, se escuchan relaciones de sonidos, y toda forma de relacionar sonidos es un modo de organizar discursivamente al tiempo.
Esta particular configuración legible del tiempo posee una importancia fundamental
La hegemonía excluyente del Sistema Tonal coincide, en el paso del siglo XVII al XVIII, con una nueva interpretación de la temporalidad que se caracteriza por tres aspectos cruciales: la puntualización del presente, la historización del pasado y la apertura del futuro.
Este dispositivo conceptual posee la capacidad de reducir lógicamente la complejidad de los fenómenos y la inseguridad ante el devenir.
La perdurabilidad de la música tonal no se debe a ninguna naturalidad ni a la inercia de un hábito perceptual, persiste como un manifestación de la voluntad de dominio expresada en la Idea de que todo lo Real se articula como significado del lenguaje.

El Orden de la música tonal impone una “prohibición de los acontecimientos”.
La sólida organización gramatical de sus poderosas fuerzas afectivas le permiten “unificar armónicamente el devenir en la forma de un discurso histórico”.
La necesidad de una Historia discursiva nace del terror arcaico a que los acontecimientos se dispersen azarosamente.
Apartarse de la linealidad causal implica abrirse a la dimensión de la fatalidad y en la fatalidad no hay sucesión discursiva, todo se da en una simultaneidad catastrófica.
Catástrofe significa la abolición de las causas y ocurre allí donde la causa resulta absorbida por el efecto.
La catástrofe devuelve a los fenómenos la materialidad de su mera presencia.
La realidad deja de ser racional para devenir lo que se resiste a la razón.
El oído no puede cerrarse.
Lo Real es la resistencia de las cosas a todo régimen de significación.

Eduardo del Estal

Buena Energía

El reconocimiento al trabajo que se hace por propia voluntad, con mucha dedicación y energía, como una forma de vida, siempre es un gran estímulo para seguir adelante. Esta entrevista realizada por el crítico, investigador y difusor de nuevas músicas del mundo, Tobías Fischer, es una de esas satisfacciones.

http://www.tokafi.com/15questions/interview-fabian-racca/