Larga vida al Capitán Corazón de Buey!!

Don Van Vliet, conocido como Captain Beefheart por su trabajo más que de vanguardia en el mundo estereotipado del rock, falleció a los 69 años en estos días. Su obra, junto a la Magic Band, si bien enraizada en el blues, el gospel, el jazz, es una sofisticada reinvención que diluye todo límite y junto a la poesía y actitud surrealista de Don genera un cóctel único, libre, futurista. Retirado de la música a nivel público desde 1983 aproximadamente, cansado de lidiar con la incomprensión y la censura a sus ideas, se retiró a vivir en algún lugar de difícil ubicación desde donde desarrolló una exitosa carrera como pintor . Su obra musical viene siendo referencia y descubrimiento en los últimos años, para quienes buscan creatividad desaforada y sutil en medio de la gran acumulación de intrascendencia del mercado. Ese mercado que tal vez ahora si promocione vida y obra de este objeto histórico preciado….Tal cual esta frase que leí en algún lado: «CADA SOCIEDAD HONRA A SUS CONFORMISTAS VIVOS Y A SUS REBELDES MUERTOS».

Aquí un video de los tantos que circulan por la web, de los tiempos cercanos a ese monumento al free rock que es Trout Mask Replica, grabado en el estudio de/y por Frank Zappa, su compañero de la secundaria, tal vez el único que respetó todas las ideas de Van Vliet para un disco.

Buena Energía

El reconocimiento al trabajo que se hace por propia voluntad, con mucha dedicación y energía, como una forma de vida, siempre es un gran estímulo para seguir adelante. Esta entrevista realizada por el crítico, investigador y difusor de nuevas músicas del mundo, Tobías Fischer, es una de esas satisfacciones.

http://www.tokafi.com/15questions/interview-fabian-racca/

El sonido dentro del sonido

Una de las prácticas fundamentales en el carbonoproyecto (https://carbonoproyecto.wordpress.com) es la meditación sonora. La idea central es observarnos (escucharnos) como un sonido dentro del sonido. Ser parte del sonido mayor del paisaje sonoro. En este caso se trata de una improvisación durante una tarde de lluvia en noviembre de 2010, en el Patio de Carbono, en Toay, La Pampa, Rep. Argentina.

(Espíritus) del Espinal

Imposible explicar una improvisación por supuesto. Solo es posible aproximarse de algún modo al proceso por el cual fluyen las experiencias. Esas maravillas que nos empujan a seguir intentándolo. Improvisación libre de los yeites de la improvisación libre (vaya paradoja, pero «que los hay los hay»). La intención no es entretener a nadie, no es hacer pasar el tiempo, es sumergirse dentro del momento presente, infinito.
Sintonizar y vibrar sus variaciones, dentro y fuera de nosotros mismos. Y que bueno cuando aparece, «este otro lugar»…
Grabado en noviembre de 2009. Es parte de No Toay, uno de los discos del Ensamble del Espinal.

Tristan Perich: jugando con los límites

Grata sorpresa descubrir a alguien como Tristan Perich, joven compositor basado en N. York, pianista, orquestador, artista visual y exquisito músico experimental de los que logran que nos preguntemos cosas, que repensemos, por ejemplo, los alcances de esa palabrita (Música) que repetimos tanto. Alguien que compone desde ensambles orquestales clásicos, scores a pedido para grupos como Bang on a Can, dibujos realizados por máquinas, hasta performances de improvisación con Loud Objects, grupo en el que la presentación consiste en ir soldando circuitos electrónicos en vivo, en probar diferentes posibilidades de conexión, de circulación del sonido, ante un público que celebra cada nuevo ruido que se suma a la mezcla. Desde el 2004, trabaja con tonos electrónicos de 1 Bit, la más baja calidad de sonido digital, inspirado en la matemática y la física, utilizándolos tanto en el lúdico y lúcido noise de Loud Objects como en composiciones para ensambles con instrumentos clásicos. Una de sus últimas creaciones, es sencillamente una maravilla conceptual: 1-Bit Symphony. Se trata de un circuito electrónico completo, programado y ensamblado a mano por el mismo Perich, dentro de una caja de CD standard. En un costado de la caja hay un plug in para conectar auriculares, y así poder escuchar, activando la llave de corte y encendido del circuito, una composición electrónica de Tristan Perich alojada en un microchip. Una idea simple pero de efectos complejos, que juega con los límites del arte físico y el electrónico, que ayuda a expandir (y desacralizar) las ideas de música y, algo muy importante, logra un divertido acceso a la experiencia musical, ya que el planteo tiene un innegable gran sentido del humor. Les presentamos a Tristan Perich…